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30.10.16

Transformar la educación

La educación primaria debe preparar a los alumnos para dar respuestas innovadoras en una sociedad cambiante y en evolución constante. Los niños deben aprender a pensar y actuar de manera integrada, considerando las interconexiones e interrelaciones entre los aprendizajes. Hay que promover, de manera transversal, la adquisición de hábitos y valores para resolver problemas y situaciones desde cualquiera de las áreas curriculares; hay que fomentar la iniciativa, la creatividad, el espíritu crítico y el gusto por aprender, y hay que desarrollar la capacidad del esfuerzo y la cultura del trabajo.

El párrafo anterior está copiado literalmente del decreto que ordena las enseñanzas de la educación primaria en Catalunya. Podríamos rastrear este propósito, con formulaciones similares, en todos los decretos elaborados por el Govern de Cataluña. Emplazo al lector a relacionar la experiencia educativa de sus hijos en la escuela y los fines que aquí se apuntan. Muy probablemente pensará que la distancia entre el propósito y las prácticas en muchas escuelas catalanas es muy, muy grande.

Clase de música en Institut-Escola Les Vinyes
¿Cómo es posible que una escuela que plantea estas finalidades tenga una estructura curricular, un sistema de evaluación, una organización escolar, unas praxis de aula, unos equipamientos y espacios de aprendizaje... que no llevan a alcanzar estos objetivos? La enseñanza obligatoria que tenemos es diversa y rica, pero, con toda franqueza, queda muy lejos, en términos generales, de lo que apuntan los decretos educativos.

La innovación que necesitamos debe promover unas prácticas educativas avanzadas que produzcan realmente los resultados que queremos. No se trata solo de introducir nuevas metodologías o de digitalizar la escuela, ni tampoco de contraponer contenidos y competencias. Se trata de construir una escuela que forme realmente para la vida y que desarrolle capacidades y competencias como las que se apuntan. Que abandone, definitivamente, una visión academicista o basada en la instrucción para asumir un concepto diferente de éxito escolar. Que la calidad, la equidad o la excelencia que perseguimos se midan en relación con estas finalidades educativas y no a partir de medias numéricas del resultado de pruebas estandarizadas de competencias, por ejemplo.

Para que esto sea posible, habrá que hacer cambios en el rol y en las prácticas de docentes y de alumnos, en el desarrollo del currículo, en las formas de evaluación, en la gobernanza y organización de los centros y en los equipamientos y los espacios. Hablo de cambios profundos y no de ninguna otra innovación superficial.

Creando en Institut-Escola Les Vinyes
Naturalmente, esta responsabilidad de transformación es compartida, en distinto grado, por familias, docentes, administración y sociedad. Con seguridad harán falta un conjunto de acciones firmes y sistemáticas a diferentes niveles. Por supuesto que será necesario ir más allá de maestros osados ​​o de escuelas valientes que ya están apostando fuerte por estas transformaciones imprescindibles. Indudablemente, habrá que aumentar la inversión educativa, repensar la formación inicial y permanente, reformular el sistema de acceso de maestros y profesores, dotar de recursos a la autonomía de centro, favorecer los centros de alta complejidad, reducir la segregación escolar o revisar el rol de la inspección educativa, por poner ejemplos concretos. Hacerlo sin buenos ni malos, menos corporativamente, más colaborativamente.

Tengamos presente que el inmovilismo consolida el statu quo del sistema educativo catalán. Paraliza el cambio y es el aliado pasivo de un sistema que no da respuesta a las necesidades formativas y educativas de nuestros niños y jóvenes, que no ofrece experiencias educativas de calidad en todas y cada una de las escuelas del país. Así pues, necesitamos ser valientes y hacer de la innovación educativa una herramienta de transformación con el objetivo de ser coherentes con las finalidades que dictamina nuestro propio sistema educativo. Si los tiempos no son fáciles, no nos resignemos: tendremos que ser más creativos, más atrevidos.

No tengo ninguna duda de que la educación catalana tiene que cambiar en profundidad. Pienso que ya lo está empezando a hacer y que hay, en todos los estamentos y colectivos, agentes del cambio a los que hay que empoderar. Encontremos, pues, un consenso para el largo plazo y adoptemos acciones valientes para acordar discurso y praxis, para alcanzar conjuntamente, en toda escuela e instituto, la calidad, la equidad y la excelencia que ya proclamamos en nuestros decretos educativos. Que sea en esta generación o en la próxima depende bastante de todos nosotros: que transformar la educación sea una tarea colectiva, ilusionante y posible a la que todos tengamos el privilegio y el deber de contribuir.

Artículo publicado originalmente en El Periódico

17.7.16

Innovación educativa y desigualdades

Mezclar innovación educativa y desigualdad siempre me ha parecido algo tramposo. Hay quien piensa que en algunos centros se trabaja diferente porque no se puede trabajar de "forma normal". Es una idea recurrente a la que hemos contribuido, sin querer, muchos de nosotros, trabajando en centros con alumnos con grandes dificultades. La innovación es para los que "no se adaptan" al sistema. Menuda estupidez.

Existe la otra cara de la misma moneda: las escuelas innovadoras son para las familias de clase media que quieren que sus hijos aprendan cosas "modernas y divertidas" porque en casa ya se forman "culturalmente". Menuda simpleza.

Promoción 1996-2000 Institut Els Merinals (Sabadell)
La innovación educativa de verdad nada tiene que ver con ser divertido, moderno o superficial. Ni tampoco sirve para compensar o maquillar las desigualdades sociales. La innovación  educativa sirve para transformar la educación, de verdad, llevando a las aulas ideas nuevas que proporcionan un aprendizaje de mayor calidad a nuestros alumnos. Alfons Cornella lo resume en tres palabras: ideas, valor y resultados. Yo, también: sangre, sudor y lágrimas.

Añadan creatividad, riesgo, visión y liderazgo, O sea, dicho a la manera de andar por clase, añadan personas valientes con imaginación y propósito que tiran del carro sin desfallecer. Eso, en un centro escolar, es innovación educativa. Lo demás, es otra cosa.

Insisto: llevando a todas las aulas ideas nuevas que proporcionan una educación de mayor calidad a todos los alumnos. Independientemente de su situación personal, familiar y social.

Qué nadie se engañe: las pedagogías tradicionales esconden su obsolescencia gracias a la compensación social. Dicho llanamente, las pedagogías tradicionales reproducen las desigualdades y consolidan la estratificación social. Esto está más que demostrado: el principal predictor del éxito escolar en la escuela convencional es el nivel de estudios de la madre o cuidador principal del niño.  Determinadas prácticas educativas están reñidas con la calidad y con la equidad y no son precisamente "innovaciones". Una enseñanza de calidad tiene otras características.

Y por eso no hay pedagogías innovadoras específicas para reducir las desigualdades, ni para "alumnos con dificultades". Las pedagogías innovadoras son una necesidad para todos, son una oportunidad para mejorar el sistema educativo.

Desgraciadamente, lo convencional está tan obsoleto que los padres necesitamos que nos digan que la escuela que nos ofrecen no es aburrida, segregadora, despersonalizada, memorística, selectiva, burocrática o violenta. Y por eso hay mucho humo y mucha superficialidad, porque la innovación se vende bien.

Sin duda, debemos evitar el discurso demagógico y superficial sobre la innovación, pero ayudando a clarificar, no haciendo caricaturas de la innovación para ridiculizarla después. Que la crítica razonada no nos paralice!

Desde mi punto de vista, las pedagogías innovadoras deben generalizarse para aumentar la calidad educativa de todo el sistema. Escribí hace un año que era urgente y necesaria una actualización disruptiva de las escuelas. Y estoy en ello en cuerpo y alma en este momento en Catalunya.

Y, a la par, creo que las desigualdades escolares se deben superar reduciendo las desigualdades sociales. En la mayoría de los casos, más allá de la escuela. Hablo de justicia social, redistribución de la riqueza, servicios públicos de calidad y cosas así. Distintos ámbitos, misma lucha. No mezclemos inopinadamente innovación educativa y desigualdades.



Esta presentación, en catalán, presenta dos ejemplos personales -con 20 años de diferencia!- sobre personalización, gestión social del aula y aprendizaje relevante. Buenas o  deficientes, son las mismas bases pedagógicas para alumnos socialmente desfavorecidos que para alumnos de clase media. No sé si es innovación, pero es lo mejor que sé hacer en clase.

La usé en mi intervención en el simposio «Pedagogías innovadoras: motor para
la equidad y la calidad educativa». Agradezco mucho a Val Mendes de la Fundació Jaume Bofill su invitación a participar.

10.5.15

A falta de innovación radical, hagamos una "actualización" de las escuelas

Hace años, una compañera que cambió de instituto me contaba que no hacía trabajar en grupo a los alumnos porque en su nuevo centro "no hacía falta". Es que "allí puedes dar clase y te escuchan", me contaba. Es una idea profunda a la que hemos contribuido muchos, sin querer. Trabajando en los centros periféricos, con alumnos con grandes dificultades, con los alumnos de PQPI, etc. contribuimos a estas creencias. Haces otras cosas porque no puedes hacer "lo normal". Nada más desacertado: trabajamos de otro modo en el aula porque se aprende mejor y, sobre todo, porque se aprenden otras cosas más necesarias y más importantes.

El campo habitual de la innovación es la periferia de los sistemas, de las organizaciones, donde hay más libertad, menos rutinas, menos ortodoxia. Acaso la periferia nos haya servido para que el sistema tolerara cierto ensayo y error, para permitir el riesgo que toda innovación comporta. Pero tenemos suficientes certezas para introducir cambios y mejoras que ya han devenido inaplazables. Las escuelas de los Jesuitas, en Cataluña por ejemplo, ya lo están empezando: de la periferia al núcleo.

Lo marginal no escala, así que es inexcusable transferir lo aprendido a los "núcleos duros" del sistema público. Porque lo que "funciona", en realidad, es insuficiente, es un aprendizaje basado en la exposición de contenidos, ejercicios, exámenes individuales, etc., que no enseña todo lo que hace falta aprender. No es un aprendizaje potente, necesario y valioso para nuestros alumnos.

Trabajando en clase de música de 1º de ESO

Realizar uno o dos proyectos trimestrales, asumir cierta personalización de los aprendizajes o de los sistemas de evaluación, habituarse a una mirada global y pluridisciplinar sobre los temas, considerar el uso de las TIC como algo ordinario y común, trabajar en equipo resolviendo retos... no son novedades experimentales, ni desatinos innovadores. Son necesidades perentorias en una escuela contemporánea. Digan lo que digan las regulaciones, los sindicatos o la ley educativa de turno, esto es indispensable.

Hay cambios metodológicos, tecnológicos y organizativos que ya tenemos delimitados, explicados y justificados a estas alturas. Muchos los proclaman y pocos los ejecutan de ordinario en su escuela o instituto. La educación que queremos es la que hacemos cada día en nuestro centro. Lo demás, son pájaros. Por favor, hagámoslo YA en nuestras escuelas públicas.

18.1.15

Educación emergente en Barcelona

El próximo jueves 22 de enero saldremos de la cocina del Institut-Escola Les Vinyes para participar en el TEDxBarcelonaEd dedicado a la educación emergente. Nos hace mucha ilusión y bastante respeto, todo hay que decirlo.

Ya sabéis que lo mío es el trabajo en el centro, el día a día con nuestros equipos y estar en clase con mis alumnos. No vamos a muchos "eventos" porque tenemos más trabajo del que podemos hacer. Sin embargo, Núria Bosch me convenció de que las personas que hacemos cosas tenemos que contarlas o nadie las va a conocer. Seguramente, tenemos cierta obligación de difundir nuestro trabajo, aunque ese, realmente, no es nuestro trabajo!

Trabajando en clase!
Una cosa es hablar entre colegas y amigos, como la IX jornada de Edublogs, y otra muy distinta es compartir escenario con expertos de todo el mundo a los que no conoces, con periodistas, medios y todo el ruido mediático del 2.0. Estamos fuera de nuestra zona de confort, pero la organización nos ha ayudado un poco en todo esto: Aurélie Salvaire, que lleva todo el montaje, y los consejos de Iñaki Eguiarte. Así que vamos a salir de la cocina para contar lo que hacemos.

Transformar el currículo, las metodologías y la evaluación es posible en la educación pública. Implantar nuevos roles en alumnos y profesores... se puede hacer. Y dinamizar la estructura organizativa y de gestión de los centros, también. Aunque con las actuales reglas de juego, difícilmente es sostenible.

Creo que la innovación en la educación pública no debe, simplemente, ser "tolerada": tiene que ser respaldada. No es de recibo que la nueva educación se desarrolle exclusivamente en centros privados y que no llegue a toda la población. La crisis o la ceguera del Ministerio o la Generalitat catalana no pueden tenernos abrazados a la cultura de la queja. Hay que trabajar a medio plazo, hay que participar de la educación emergente que está sucediendo en muchos lugares del mundo.

No quiero quedar al margen de todo esto. Así que vamos a aportar nuestro pequeño granito de arena a la TED de Barcelona y, sobre todo, vamos a aprender qué nos cuentan los expertos internacionales.

Institut-Escola Les Vinyes - Claustro del curso 2014-2015
Falta Maria Beneyto en esta foto, pero forma parte del corazón de Les Vinyes. Voy a pensar en ella en mi intervención y mandarle todo el afecto y fuerza posibles.

6.7.14

Institut-Escola Les Vinyes en #AulaBLOG14

Los amigos de aulaBLOG nos propusieron que presentáramos nuestro centro, el Institut-Escola Les Vinyes, en las IX Jornadas Aulablog14 celebradas en Barcelona. Así que hicimos una presentación general del proyecto educativo y un taller sobre cómo se aprenden la matemáticas en Les Vinyes.

Cesar Poyatos  nos "dibujó" :) Gracias!
Nuestra propuesta educativa se basa en un motor de tres tiempos: el trabajo en las asignaturas, el trabajo globalizado y el trabajo por proyectos.
Para poder desarrollarlo, hemos transformado el currículo, las metodologías y la evaluación. También hemos repensado las funciones y los roles de alumnado y profesorado. Y hemos redefinido la  estructura organizativa y directiva del centro. Un cambio sistémico a nivel de centro que no puedo contar aquí en un post. :)

Nuestro proyecto se lleva a cabo sin ningún tipo de apoyo, normativa o recurso adicional por parte de la administración educativa. Un gran equipo de profesionales, mucho compromiso y trabajo duro hacen posible crear un proyecto educativo de centro (PEC) más allá de su dibujo convencional. Desde el equipo directivo estamos inmensamente agradecidos por este esfuerzo colectivo que hace posible lo imposible.

Afortunadamente no estamos solos, formamos parte de una red de siete centros innovadores catalanes con los que compartimos propuestas, ilusiones y esfuerzos. Lo nuestro es incierto, frágil y provisional, pero es real. Nos sentimos afortunados de poder contribuir a la renovación que la educación necesita de forma imperiosa, más allá de discursos innovadores y palabras altisonantes sobre el cambio educativo.

Nos gusta contarlo y compartirlo. Y sentir que somos muchos los que estamos en el camino, en todas partes y de toda condición. Así que estoy MUY agradecido al magnífico equipo de #aulaBLOG14 por darnos esta oportunidad y por la gran acogida y complicidad que nos han brindado los compañeros de toda España que asistieron a las IX Jornadas AulaBLOG. Gracias, gracias, gracias!

Comparto mi presentación, en la que encontraréis enlaces y referencias a los temas tratados. También la de Sergi del Moral, gran compañero de viaje, que sirvió de guía para el taller "Matemáticas en tres actos. Sin conflicto no hay matemáticas."




5.10.13

Innovar, mejorar o gestionar

En nuestras escuelas hay procesos simultáneos de gestión, mejora e innovación. Aunque no los veamos. Procesos que implican acciones, valores, propósitos diferentes. Y contradictorios. 

Procesos en una escuela

Gestionar tiene que ver con ejecutar correctamente, con procesar. Gestionar es explotar. La base que permite gobernar la gestión de la escuela es la buena ejecución, la excelencia en la repetición. Mi herramienta favorita para la gestión son las instrucciones de uso y las guías. Es el GTD del equipo directivo!

Mejorar tiene que ver con la optimización. Mejorar es perfeccionar. Mejorar es incorporar cambios a lo que ya tenemos. La mejora en la escuela se gobierna con una buena planificación estratégica y unos objetivos claros. La evaluación continua es su gran herramienta.

Innovar tiene que ver con el riesgo, la incertidumbre, lo no previsto. Innovar es explorar. La base que permite gobernar la innovación es la creatividad y el talento. La única estrategia posible es aprender durante el proceso, no antes. Mis herramientas favoritas para lograrlo son el prototipo, el feed back y el pensamiento creativo.

Escuela zombi
Al funcionar por cursos escolares, en muchas escuelas predomina la gestión. Aun siendo buena en entornos repetitivos, la gestión nunca es suficiente. Simplemente porque el escenario cambia: el mundo cambia! Honestamente un centro educativo que no mejora o innova es un muerto viviente. Conozco institutos zombis que llevan años muertos, que sobreviven por la inercia y porque nadie se atreve a enterrarlos...

Otros se pasan de la raya con la innovación. Trabajan a destajo, exigen mucha energía y un alto compromiso personal y profesional. Como dice Ramon Grau, uno de los innovadores imprescindibles, "vuelan por debajo del radar" porque no se ajustan a la normativa, ni a las exigencias funcionariales, ni a la burocracia. 

Institut Escola Les Vinyes?

Pero muchos nos saben en qué equipo juegan. Y eso es lo peor. Llévalo a tu centro, a tu aula y pregúntate: ¿Qué parte de mi curso ha sido gestión, mejora o innovación? Requieren lógicas, herramientas y compromisos diferentes. La prueba del nueve de la innovación, por ejemplo, es el riesgo. Si no arriesgas en tu clase, no innovas. Si no planificas metas en tu clase, en cambio, no mejoras. Si no mantienes rutinas, no gestionas nada y tu asignatura o tu escuela está desgobernada.

Yo hice un examen público de mi aula, con la complicidad de mis amigos de Música del ICE de la Universitat Autònoma de Barcelona, que coordina Begonya Folch, otra imprescindible e incansable innovadora. Aquí está la presentación que hice, ahora en español.


3.3.13

Innovación educativa, pornografía y sexo

Mujeres de grandes pechos, cuerpos tersos, siempre disponibles. Hombres musculosos, con penes enormes, siempre erectos. Así es la pornografía: espectacular, impecable, impresionante. Aséptica y vacía en un mundo atemporal, escenográfico, artificial.

El sexo, en cambio, es real. Se compone de personas, relaciones, sentimientos. De cuerpos cansados, de deseos imprecisos, de mujeres y hombres imperfectos, dudosos. El sexo puede ser amor, pero también es sangre, sudor y lágrimas. En un mundo agitado, lleno de ruidos, encargos, obligaciones...

Así es la innovación y el cambio. Algo imperfecto, azaroso, entre personas, relaciones, sentimientos. En un mundo de límites y propósitos divergentes, lleno de obstáculos y retos. Y, como el sexo, no siempre funciona y hay que remangarse y proponer, tomar decisiones, asumir riesgos, actuar aquí y ahora con lo que tenemos. El sexo, la innovación educativa, muchas veces, se pone cuesta arriba, como la vida misma.

Se podría llamar pedagogía de salón, pero en realidad es pornografía. Demasiados pronógrafos que presentan innovaciones musculosas, aplicaciones erectas, conceptos enormes. A menudo a base de amplificar tímidos intentos, prácticas tangenciales, contextos irrelevantes. Propuestas asépticas y vacías en un mundo atemporal, escenográfico, artificial de blogs, tweets, congresos, conferencias y publicaciones. Bien lejos del sexo diario de aulas y pupitres.

Escultura romana de Príapo

A mi me interesa el sexo, no la pornografía. Naturalmente, porque en el sexo está la vida, que late maravillosa. Está el amor y están los cambios, están las mejoras verdaderas. Si serán pequeñas o grandes, quién lo sabe! Esta construcción, temblorosa, de relaciones y afectos, de aprendizajes mediocres o poderosos que llamamos escuela es sexo, no pornografía.

Si de verdad te interesa la innovación educativa, procura distinguir entre lo que es sexo y lo que es pornografía. Y arriésgate, practicando sexo.


17.2.13

La escuela es un servicio, esa verdad olvidada

No es un producto, no es un bien. Es un servicio. Todos lo sabemos, pero con frecuencia ignoramos lo que esto representa. Si no se asume bien qué significa servicio, no se advierten muchas cosas de la escuela pública.

No olvidemos que la escolarización obligatoria, entendida como servicio:

- Trabaja con intangibles, con “bienes inmateriales". Cosas como el valor del aprendizaje, la calidad de la enseñanza, el gozo de aprender o el impacto profundo en las vidas de las personas. Hablar de evaluación, de rendición de cuentas, de objetivos educativos, etc. está muy bien. Pero eso solamente es arañar la superficie.

 - Se basa, sobre todo, en actividades. La  formación reglada y obligatoria, la institucionalizada, más que ninguna otra. La actividad central de dar o recibir clases preside la escuela, no nos engañemos. Y, todavía hoy, es algo muy codificado. Personas haciendo cosas, con otras personas. O solas, en medio de ellas... Hacer, hacer y hacer. Mejor o peor, aprendiendo o sin aprender. Pero hacer.

- Se produce y se usa de forma simultánea. Como la música en vivo, como la atención al cliente, como el transporte. Alguien crea condiciones para que otro aprenda, en el mismo momento, en el mismo espacio. Intercambio e interacción, feedback al momento. El momento de la verdad, del que habla la gestión, siempre está mediatizado por el encuentro hic et nunc, en vivo y en directo. A veces, en carne viva… Naturalmente que hay mediación. La más clásica son los recursos educativos, sean analógicos o digitales. Yo diría que la didáctica en el fondo es mediación, pero ese sería otro tema.

Conversación en el Institut Escola Les Vinyes
Para hacerlo más complejo, el aprendizaje va unido a la custodia y la socialización, lo que produce un artefacto muy específico, muy trabado y de difícil modificación. Un servicio muy distinto de la enseñanza no obligatoria o a distancia, por ejemplo. Custodia y socialización quiere decir estar con iguales seis horas diarias. Como para tomarlo a broma!

En todas partes hablamos de mejorar la escuela, pero para cambiar algo hay que comprender su naturaleza. Innovar es añadir valor, no proponer ideas chispeantes que no cumplen con la misión de la escuela. La innovación en la escuela, hoy por hoy, debe mejorar el servicio que ofrece. Ese algo intangible, basado en actividades y que se produce en el momento de uso.

Si alguien no me entiende, que se meta un día entero en un aula. Apreciará algunas certezas que conviene no olvidar para poder repensar en serio la escolarización obligatoria.

10.2.13

Redescubriendo la pedagogía progresista

En educación cada cierto tiempo descubrimos el Mediterráneo o volvemos a inventar la rueda. Igual que Fran Iglesias, yo también flipo con la clase invertida. Leo en Eduteka lo que cuenta Jonathan Bergmann, uno de los inventores de la "clase invertida":
"Pero lo sorprendente de invertir la clase es que nos ha permitido cambiar el modelo de enseñanza basado en la clase magistral y pasar a otro en el que el aprendizaje está centrado en el estudiante, fundamentado en problemas y jalonado por la indagación. Como nos ganamos todo ese tiempo de clase adicional, reevaluamos todas las actividades y el sitio que ocupaban en nuestro currículo. Hoy en día nuestros vídeos son opcionales. A los estudiantes les damos varias alternativas para aprender. La mayoría de ellos ven nuestros vídeos pero otros consultan sus libros de texto o simulaciones en línea. En esencia, hemos transferido a los estudiantes la responsabilidad de aprender y de eso trata realmente invertir la clase."
Ole, tú! Eso está hecho y teorizado desde hace más de cien años. Y varias generaciones de docentes han tratado de llevarlo a sus clases en miles y miles de aulas en todo el mundo. Tiene que ver con la pedagogía progresista y la llamada "Nueva escuela", "Escuela activa", "Escuela comprensiva", etc. y con sus innumerables formas, tendencias y autores: desde Pestalozzi o Fröbel, hasta Freire, Mata o Meirieu, pasando por Dewey, Montessori o Freinet.

"Hoy en día, nuestros vídeos son opcionales." Pues claro, buen hombre! Como los de la Khan Academy, otro regreso al futuro. "A los estudiantes les damos varias alternativas para aprender". Pues claro, hombre de Dios! Acaso pensabais, a estas alturas de siglo XXI, que todos los estudiantes aprenden igual?

Para aprender solos ya estaban antaño las bibliotecas y los manuales, por ejemplo. Solamente hay que tener acceso al conocimiento, ganas y capacidades. Caramba, qué casualidad! Si a eso, precisamente, es a lo que debe dedicarse la clase: facilitar el acceso a determinados conocimientos, estimular el deseo de aprender y desarrollar las capacidades de todos los alumnos! Y no a dar clases magistrales, que no sirven para ello.

Clase holandesa, en 1979 
Vamos a ser positivos, que cada uno puede caer del caballo como le plazca. Si usando screencasting  te replanteas tu modelo educativo, bienvenido sea. Solo falta montar la correspondiente red social, vender libros y hacer suficiente ruido mediático...

En fin, está bien reflexionar un poco sobre la clase invertida, pero pónganse antes al día de los últimos cien años y vayan, mañana mismo, a hacer en su escuela lo que ya está más que inventado. Muchos seguimos intentándolo. Todavía no sabemos si lo logramos, pero estamos convencidos de que merece la pena intentarlo. Que sean bienvenidos los recién llegados!

6.6.10

Exploradores, urbanistas y cartógrafos educativos

Los docentes exploradores están en el aula. No paran nunca: ensayan, prueban, improvisan, ejecutan... Es decir, hacen, se equivocan y aprenden. Traen de cráneo a sus alumnos con sus cambios de ritmo, de planes (¿pero había plan?), de prácticas, de herramientas. Vistos con recelo por los claustros, su pasión carismática es contagiosa y ejemplar con los alumnos, pues crean experiencias únicas e irrepetibles.

Pero no los contrates como docentes urbanistas. Parecería que su habilidad para efectuar cambios les capacita para la mejora educativa general, pero no es así. Incapaces de planificar a mayor escala, de gestionar o coordinar grandes grupos, de ceder para sumar. Ligeros de equipaje, jamás aciertan con la intendencia, la logística o la comunicación. Están en otra lógica. Los urbanistas usan el catalejo, los exploradores el machete. Los docentes urbanistas implementan a costa de ceder en algo, de amoldarse, de defraudar un poco. No buscan la mejor manera de realizar un cambio, ejecutan una, a menudo insatisfactoria.

Los docentes cartógrafos ayudan a la descripción, al análisis, a la comprensión. Pero son incapaces de implementar nada, de arrojarse al ímpetu de la acción y la transformación educativa. Parecería que su habilidad para el análisis les capacita para la mejora educativa general, pero no es así. Atrapados en la leyenda del mapa, les pierde la taxonomía, el debate conceptual, y jamás aciertan con la estrategia o la táctica para llevar a cabo las acciones necesarias. Los cartógrafos, astrolabio en mano, acaso saben dónde estamos, pero no imaginan el lugar al que vamos porque aún no existe.

Honestamente creo que hay muchas personas en el lugar equivocado en educación: exploradores diseñando cambios a gran escala, urbanistas haciendo análisis simplistas, cartógrafos ejecutando mal los proyectos... Porque no basta con tener perfil, hay que estar en el sitio adecuado, en el momento adecuado. Y eso, no siempre ocurre.


Por lo que voy conociendo del mundo de las empresas y de otras organizaciones, este es un problema generalizado. Asisto a numerosas reuniones, encuentros formales o informales y veo un amasijo de buenas intenciones basadas en el desconocimiento de cada una de las distintas lógicas.

El talento está muy mal repartido: todos tenemos menos del que pensamos. Pero estaremos muy lejos de aprovecharlo si no encontramos espacios de intercambio y de comprensión mutua. Si no nos dedicamos a profundizar en los talentos y virtudes propias a la vez que aceptamos la aportación de las distintas razones.

11.5.08

Encuentro de educadores

¿Por qué nos llenamos la boca anunciando que en la red hay recursos, tutoriales, vídeos, guías didácticas, ejemplos, etcétera, para cualquier necesidad formativa… y luego organizamos talleres y cursos para aprenderlo todo de manos de profesores?

¿Por qué nos llenamos la boca pregonando que la educación debe partir de proyectos personales, gestionados por parte del aprendiz, bajo su iniciativa… y luego montamos cursos y talleres con expertos que nos cuentan cómo se hace un blog o un wiki, por ejemplo?

¿Por qué nos llenamos la boca debatiendo sobre la importancia de las finalidades educativas, de las metas que perseguimos… y luego centramos nuestros esfuerzos en aprender tal o cual herramienta?

¿Por qué nos llenamos la boca afirmando que se aprende haciendo y reflexionando sobre el propio aprendizaje en interacción entre iguales... y luego utilizamos exposiciones magistrales y presentaciones en los cursos para profesores?

¿Por qué nos llenamos la boca hablando de redes, de compartir, de conocimiento colectivo... y luego organizamos actos y eventos en los que unos escuchan, los más, y otros hablan, los menos?

¿Por qué nos llenamos la boca platicando sobre la complejidad del mundo, la existencia de redes complejas de significados… y luego presentamos la realidad en dilemas simplones como profesor 1.0 versus 2.0, aprendizaje pasivo versus activo, pedagogos versus antipedagogos, por ejemplo?



¿Es posible que nos juntemos para conversar en pie de igualdad sobre la educación que queremos? ¿Es posible organizar un encuentro sin otra jerarquía que la calidad humana e intelectual de las propuestas? ¿Es posible aprender todos de todos sin que nadie tenga el privilegio de hablar desde una tarima? ¿Es posible conversar para elaborar propuestas conjuntamente? ¿Es posible asumir que queremos buscar por nosotros mismos las respuestas a nuestras preguntas, aun a riesgo de no hallarlas nunca? ¿Es posible que demos más importancia al hecho de elegir nosotros el rumbo que a la certeza de llegar a una meta impuesta? ¿Es posible un encuentro en el que todo el mundo viene a aprender y nadie viene a enseñar?

En realidad, no lo sabemos, pero algunos vamos a intentarlo.
Os invito a uniros a este loco empeño.

21.2.08

Evaluación y confianza en educación

Hay en todas las propuestas de mejora de la educación una obsesión por la evaluación. De los conocimientos de los alumnos, de la capacidad de los docentes, de la eficacia de la implementación de los recursos TIC… de lo que sea. Hay que evaluar el sistema para garantizar que, a partir de ahora, las cosas saldrán mejor, parece ser la consigna del momento.

Leo en muchos foros que esta obsesión por la evaluación viene determinada por la influencia cada vez más creciente del mundo de la gestión empresarial. Es posible que así sea, pero creo que muchos olvidan que esta corriente siempre ha estado latente en el control social que se hace de la escuela. Creo que la única diferencia es que los sistemas educativos son ahora muy permeables a estas influencias y antes no lo eran. ¿A qué se debe esto?


Con la extensión masiva de la educación se ha garantizado el acceso a la educación de muchos más niños y jóvenes, pero no se ha garantizado el aprendizaje. Escolaridad para todos no significa éxito escolar para todos. Es verdad que el patrimonio cultural y el poder adquisitivo de las familias constituyen un hecho determinante en la consecución de mayores metas. Esto puede ser una explicación, pero no es una justificación. Precisamente, conociendo esta variable, los sistemas públicos deberían haber garantizado la compensación de esta desigualdad tan patente. Simplemente, se ha democratizado el acceso a la escuela, pero no se ha democratizado el éxito escolar. Y esta incapacidad ha generado una tremenda falta de confianza en el sistema.

En consecuencia, es esta desconfianza en la validez del sistema lo que ha permitido la penetración de ideas del mundo de la gestión empresarial en el ámbito educativo, olvidando una verdad incontrovertible: que la escuela no es una empresa. La desconfianza es la causa profunda de la actual obsesión por la evaluación. Se tiene la ingenua esperanza de que manteniendo en permanente auditoría al sistema educativo se garantiza una mayor eficacia y una mayor calidad. Y de que con ello se va a restituir la confianza perdida.

Pero perseguir la mejora del sistema a través de la evaluación es un error estratégico. Supongamos que tras evaluar minuciosamente todas las variables educativas tenemos un conocimiento más preciso de la realidad. ¿Necesitamos realmente este conocimiento para mejorar? ¿No serán esfuerzos dilapidados en afinar el termómetro para llegar a la conclusión de que el enfermo tiene fiebre? Todo profesor sabe que a base de poner más exámenes no mejora sustancialmente el aprendizaje. Puede aumentar la presión en un primer momento pero, a la larga, su valor de cambio se impone sobre su valor de uso: me esfuerzo en aprobar en lugar de esforzarme en aprender.

Insistir en la evaluación puede, al mismo tiempo, incrementar la desconfianza entre los propios agentes del sistema. Existe una fijación por parte de cada estamento en responsabilizar a otros de la situación actual: que si la administración, que si el profesorado, que si las familias, que si el contexto social… en fin, hay jarabe de palo para todos! Empecinarnos en encontrar las verdaderas causas y los verdaderos culpables es un lastre fenomenal a la hora de entendernos y de proponer mejoras efectivas. A estas alturas, me da igual quién tiene “la culpa” y cuál es “la causa” del estado actual de la enseñanza. Espero que Juanjo Muñoz, de Efervescente2H, me lo quiera perdonar… Seguramente, la responsabilidad estará repartida y allá cada uno con su trayectoria personal y su conciencia. Si consiguiéramos desterrar la búsqueda de culpables daríamos un gran paso.

Arrogarse este propósito contribuiría a abandonar otra creencia nefasta: la de pensar que de la búsqueda de las causas se desprende el hallazgo de las soluciones. La comprensión de las causas, su conocimiento preciso, puede que nos ofrezca un diagnóstico un poco más certero de la situación presente. Pero del análisis de las causas jamás obtendremos la invención de las soluciones. No hay un manual de instrucciones al que acudir ni un libro de recetas educativas que aplicar. Es más que probable que la situación actual necesite soluciones nuevas.


A mi entender, la posibilidad más viable que tenemos de recuperar la confianza en el sistema educativo es ponernos a trabajar juntos en la creación de propuestas educativas consensuadas. Propuestas que abarquen todos los aspectos educativos: desde la formación del profesorado hasta los currículums, desde la relación entre escuela y familia hasta el compromiso de todos los demás actores sociales. Lo primero debe ser restablecer la confianza entre los propios agentes educativos, que tanta falta nos hace. Y, a la larga, esto nos permitirá mejorar y recuperar la confianza de la sociedad.

Es consecuencia, lo más razonable sería poner el énfasis en la creación de proyectos innovadores y no en el establecimiento de formas más afinadas de control sobre el sistema. Generar confianza entre todos los estamentos para poder trabajar de forma conjunta y recuperar, con el tiempo, la credibilidad de la sociedad.

Acabo con un ejemplo de lo mío, que es el profesorado. Maija Flinkman , una profesora de Finlandia, comentaba lo siguiente sobre el sistema educativo inglés, en el que acababa de impartir una semana de clases:

“Una gran cuestión es la confianza. En Inglaterra los profesores estaban todo el tiempo hablando de las inspecciones y de las pruebas. Tengo la sensación de que esto es malo. Al parecer, esto restringe mucho la libertad de los maestros. En Finlandia los profesores son increíblemente libres para tomar decisiones acerca de cómo enseñar.” (27')

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No digo que no deba existir una evaluación del profesorado. Lo único que afirmo es que la falta de confianza no se resuelve con más evaluaciones sino con la convergencia de todos los agentes y con la mejora de la calidad del sistema. De la evaluación del profesorado estoy dispuesto a hablar, porque hay mucho que decir sobre ello. Pero será otra noche...

27.10.07

Condiciones para el cambio educativo

Los cambios en educación, ya sean impuestos o voluntarios, se caracterizan por la ambivalencia y la incertidumbre. Es un hecho que deberíamos asumir sin dramatismos. También es cierto que los cambios que prosperan llevan asociados sentimientos de seguridad, superación y éxito personal y profesional. ¡Magnífico! Pero solamente al final y si prosperan. Y eso no lo garantiza nadie. ¡Vaya!

Hay más. Aunque el cambio educativo pueda ser razonable y el proceso de implementación bien planificado –algo insólito, ¿verdad?- surgirá en los profesores implicados un decidido impulso a rechazarlo. ¡Y eso también debemos asumirlo sin dramatismos! Pues no es suficiente que el cambio tenga sentido para los reformadores, debe tenerlo para los que lo llevamos a cabo. Por ello no basta con modificar las estructuras, los requerimientos formales o las prácticas docentes. Hay que modificar nuestra cultura escolar para que las nuevas prácticas y los nuevos valores tengan sentido para los agentes del cambio. Y los cambios de hábitos y de creencias son rechazados inicialmente porque obligan a renunciar a las concepciones propias, precisamente en un entorno de incertidumbre y ambivalencia. Y sin entrever el enriquecimiento personal y profesional que pueda conllevar en el futuro.

Estas transformaciones profundas requieren, entre numerosas variables, un tiempo considerable. Lo saben bien todos aquellos que se dedican a la formación. Adoptar (o imponer) nuevas estructuras o estrategias sin considerar las tensiones profundas que se generarán en relación a la cultura escolar existente tiene el resultado inmediato que sabemos todos: empeora las cosas.

Así que la primera obligación para el cambio consiste en que exista un marco en el que el cambio sea ciertamente posible. Un marco favorable incluso para aquellos profesores que estamos comprometidos con la mejora educativa y que a priori estamos dispuestos a pasar por todo lo descrito: incertidumbres, cambios en nuestra cultura pedagógica, resultados provisionales, éxitos a largo plazo, etc.



Pues bien, pienso que estas condiciones no se dan en absoluto. Se han hecho algunos pasos tímidos en la buena dirección, como traer la formación a los propios centros, unificar distintos servicios educativos, promover/imponer planes de mejora… pero seguimos sin crear las condiciones para que el cambio sea posible.

Detallo tres aspectos que me parece que no se consideran suficientemente y minimizarían los rechazos, las incertidumbres y la resistencia inicial que todo cambio educativo conlleva.

1. Se subestiman las interacciones entre los diferentes agentes educativos. Una fase crítica de los procesos de cambio es la mutación que deben sufrir las propuestas para incorporarse de forma efectiva y permanente a las prácticas educativas y convertirse en mejoras reales e irreversibles. Es decir, el cambio nunca será como se planifica sino que se conformará a medida que se implemente, en interacción con los agentes, de manera que todos nos movemos en la incertidumbre porque nada será como pretende cada una de las partes (profesores, administración, padres...). Así que tendremos que dialogar y llegar a acuerdos entre administración educativa y docentes, por ejemplo, para encontrar “lo que podríamos hacer juntos”, que no será ni lo que quieren la administración ni lo que quieren los profesores...

2. Se subestiman los contextos reales. En educación secundaria, debido precisamente al contexto, los cambios son mucho más difíciles todavía. Lo urgente pasa por delante de lo importante. Si no existen condiciones que favorezcan los cambios en los contextos reales, hay que crearlas. Acercar la formación a los centros no es una propuesta eficiente si en los centros la formación se sitúa en los márgenes: horarios "extraescolares", profesores voluntarios, formadores sobrecargados, etc. Resulta que es más fácil no participar que comprometerse. Hay que cambiar el contexto creando las condiciones exactamente contrarias: que los que no se comprometan tengan menos ventajas y no más. Así de simple.

3. Se subestima la importancia de la cultura escolar existente. No se cambian las estructuras o el currículum antes de cambiar la cultura escolar. Es imposible. ¡Hay que cambiarlo todo a la vez! Y eso no se está ni tan siquiera intentando. La formación inicial para la reforma se hizo tan mal y tan improvisadamente que no modificó en nada la cultura escolar y, encima, puso a gran parte del profesorado en su contra. Tanto es así que quizá esa sea, en última instancia, la causa de que las administraciones educativas no hayan planificado grandes campañas formativas para que el profesorado asuma los cambios curriculares recientes -el trabajo por competencias, por ejemplo. Es posible que simplemente no se atrevan. Pero se equivocan profundamente, porque sin ese cambio los nuevos currículums, por ejemplo, serán papel mojado...

Hay más, pero un post no es un tratado. No soy un buen blogger, lo admito: escribo con poca asiduidad y de manera demasiado extensa. Procuraré enmendarme.

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Asistí a una jornada de formación sobre competencias básicas en el aula, a raíz de los nuevos currículums. Más de cien jefes de departamento y miembros de equipos directivos fuimos congregados durante tres horas para recibir una formación que resultó superficial y mal enfocada. Una verdadera lástima, pues se produjo el efecto contrario al deseado. Lo peor, sin embargo, no fue que la formación no estaba a la altura de los asistentes, lo peor es que se reforzó la (nefasta) creencia de que “esto no tiene remedio” y de que nadie está a la altura de los retos que tenemos delante.

29.9.07

Mejorar versus innovar en educación

Me he quedado asombrado al leer que Michael Fullan considera que una de las principales dificultades para la mejora de las escuelas de los países ricos occidentales no es la ausencia de innovación, sino más bien la presencia de demasiados proyectos novedosos inconexos, episódicos, fragmentados y adornados de forma superflua. El mayor problema que enfrentan las escuelas es la fragmentación y el exceso de innovaciones.

La verdad es que en España se han sucedido, ininterrumpidamente, reformas educativas a nivel estructural. Reformas que apenas han comenzado a andar, a menudo de forma tambaleante, ya han sido replanteadas. Los cambios estructurales, de organización, de gestión, de diseño curricular, de condiciones laborales, de tipología de alumnado... que he vivido como profesor en los últimos quince años son, cuando menos, asombrosos.

A nivel regional o autonómico la situación no se queda corta. Más allá de los cambios estructurales determinados por el gobierno de la nación,las administraciones locales han puesto en marcha numerosos proyectos “de innovación educativa”. Me vais a perdonar, pero voy a poner un ejemplo de Catalunya, que creo fácilmente extrapolable a numerosos centros catalanes y probablemente, españoles.

En mi centro, el IES Arraona de Sabadell (Barcelona), en los últimos cinco años los profesores hemos tenido la posibilidad de recibir formación, en el propio centro, sobre habilidades sociales orientadas a la tutoría, sobre usos básicos de las TIC, sobre competencias básicas en matemáticas, ciencias y lengua. Hemos disfrutado de un asesoramiento sobre mediación escolar, conjuntamente con alumnos y padres, a partir del cual se ha creado un equipo de mediación en el propio centro. Hemos creado el portal web del centro, un blog de noticias y otro blog de biblioteca. Hemos puesto en marcha una Aula Virtual en Moodle. Hemos implementado un “Aula d’Acollida” (Aula de Acogida) para recibir a los alumnos inmigrantes que se incorporan a nuestro centro, con dotación, profesor y proyecto específico. También hemos participado voluntariamente en planes de innovación educativa, como el de biblioteca escolar Puntedu o, recientemente, el de “Atención a la diversidad” a cargo del departamento de ciencias sociales. Hemos redefinido toda la estructura de las tutorías y adoptado el modelo de profesor-tutor individual, modificando el Proyecto Educativo de centro. En mi instituto, todos los profesores somos tutores individuales de un pequeño grupo de alumnos.

También nos han cambiado el sistema informático de gestión y administración académica para tramitar las evaluaciones, los grupos de alumnos, etc. (SAGA), hemos instalado un sistema electrónico para fichar a la entrada de la jornada laboral, nos han cableado parte del instituto para acceder a Internet con una conexión ADSL y, a medio proceso, nos han ampliado el plan y hemos empezado a implementar una red wifi. Y hemos renovado dos aulas de informática con sus correspondientes protocolos de uso y quebraderos de cabeza.

Como somos un centro que acoge a alumnos con bastantes dificultades escolares y con pobres resultados académicos al final de la ESO, el Departament d’Educació catalán nos ha obligado a hacer un “Pla de millora i suport” (Plan de mejora y apoyo). Después de recibir un extenso diagnóstico (con DAFO incluido) a cargo de dos inspectores educativos que han evaluado todo lo que se podía evaluar, nos han concedido una considerable cantidad de dinero extra que debemos emplear de forma eficaz en tres cursos para mejorar los resultados académicos, mejorar la cohesión social y mejorar la identificación de la comunidad educativa con el centro. En este nuevo curso que acaba de empezar, para llevar a cabo el plan de mejora, aparte de seguir con los proyectos en marcha, vamos a recibir formación sobre competencias básicas, por una parte, y sobre gestión de aula y trabajo cooperativo, por otra.

Finalmente, hemos padecido los inevitables cambios de plantilla fruto de oposiciones, traslados y llegada de nuevos interinos. Quince profesores nuevos no es un número baladí… Y, por supuesto, durante este curso implementamos la nueva ley educativa haciendo coexistir dos sistemas a la vez, la LOGSE en 2º y 4º y la LOE en 1º y 3º de ESO. En fin, no sigo, aunque debería añadir las diferentes pequeñas iniciativas que han adoptado los departamentos del centro, la mayoría de las cuales solamente conozco superficialmente. Y, claro, las decisiones personales de cada profesor!


Tiene razón Fullan. Entrar en valoraciones, análisis, mayores explicaciones o comentarios no es de recibo en un post, así que me ahorraré el ridículo de intentar una tarea imposible… Pero es innegable la ingente cantidad de innovaciones y de fuentes de innovación. Y no creo obrar de mala fe si afirmo que, muy probablemente, todo ello ha producido, en el mejor de los casos, simplemente cambios superficiales, discontinuos y no consolidados. ¿Aun suponiendo que son iniciativas encomiables, contribuyen a una mejora real tantos proyectos, tantas iniciativas simultáneas y superpuestas?

Mi parecer es que sobran innovaciones y faltan cambios profundos y duraderos, los únicos que posibilitan mejoras reales sustantivas. Los procesos de cambio educativo son mucho más complejos y largos de lo que la mayoría de los agentes educativos parecen suponer. Requieren un trabajo conjuntado y riguroso y, para colmo, sus resultados son siempre frágiles. Falta una toma de conciencia seria sobre lo que significa el cambio, en general, y el cambio educativo, en particular. Cómo se gestiona y cuál es el papel de los diferentes agentes. A nivel local, el papel del profesorado y la dirección del centro, de los alumnos, sus padres y la comunidad. En el segundo escalón, el apoyo de las administraciones locales y de los asesores y colaboradores del centro. Y a nivel nacional, el papel que juegan las leyes educativas y las políticas gubernamentales, así como la preparación y desarrollo profesional de maestros y profesores. ¿Quién vela por la coherencia de los cambios? ¿Quién genera la interacción necesaria para crear sinergias y no disfunciones? Un cambio profundo requiere un proyecto global integrado, asumido por todos los agentes educativos, que se articule en una misma dirección coherente y con unos objetivos educativos compartidos que impliquen una narrativa asumida mayoritariamente por la sociedad en su conjunto.


FULLAN, Michael
Las fuerzas del cambio. Explorando las profundidades de la reforma educativa
Madrid, 2002; Ediciones Akal

FULLAN, Michael
Nuevos significados del cambio en la educación
Barcelona, 2002; Editorial Octaedro

FULLAN, Michael
Liderar en una cultura de cambio
Barcelona, 2002; Editorial Octaedro

FULLAN, Michael
La fuerzas del cambio. La continuación
Madrid, 2004; Ediciones Akal

FULLAN, Michael
Las fuerzas del cambio, con creces
Madrid, 2007; Ediciones Akal

FULLAN, Michael & HARGREAVES, Andy (1996)
¿Hay algo por lo que merezca la pena luchar en la escuela? Trabajar unidos para mejorar
Morón (Sevilla), 1997; Editorial M.C.E.P.

También publicado con otro título (!):

FULLAN, Michael & HARGREAVES, Andy
La escuela que queremos. Los objetivos por los que vale la pena luchar.
México, 1999; Editorial Amorrortu/Secretaría de Educación Pública de México


[ Las traducciones han llegado tardíamente y las ediciones originales en inglés son bastante anteriores]

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Me siento personalmente comprometido con las mejoras educativas. Pero la palabra “innovación” produce entusiasmo o desconfianza a partes iguales entre profesores y, aunque en charlas y conferencias vende mucho, confunde más que aclara. La herramienta para la mejora puede ser una innovación, algo verdaderamente nuevo. Pero también puede ser algo original en el sentido etimológico: algo que considera las cosas en su origen, alguna idea fecunda que ya existe y que merece la pena que sea retomada en nuestro contexto específico. La innovación puede esconder, bajo vistosos ropajes, ideas poco útiles, puede ignorar anteriores logros educativos o, como está sucediendo demasiadas veces, dilapidar muchos esfuerzos destejiendo lo que apenas teníamos embastado de la noche anterior…