10.2.13

Redescubriendo la pedagogía progresista

En educación cada cierto tiempo descubrimos el Mediterráneo o volvemos a inventar la rueda. Igual que Fran Iglesias, yo también flipo con la clase invertida. Leo en Eduteka lo que cuenta Jonathan Bergmann, uno de los inventores de la "clase invertida":
"Pero lo sorprendente de invertir la clase es que nos ha permitido cambiar el modelo de enseñanza basado en la clase magistral y pasar a otro en el que el aprendizaje está centrado en el estudiante, fundamentado en problemas y jalonado por la indagación. Como nos ganamos todo ese tiempo de clase adicional, reevaluamos todas las actividades y el sitio que ocupaban en nuestro currículo. Hoy en día nuestros vídeos son opcionales. A los estudiantes les damos varias alternativas para aprender. La mayoría de ellos ven nuestros vídeos pero otros consultan sus libros de texto o simulaciones en línea. En esencia, hemos transferido a los estudiantes la responsabilidad de aprender y de eso trata realmente invertir la clase."
Ole, tú! Eso está hecho y teorizado desde hace más de cien años. Y varias generaciones de docentes han tratado de llevarlo a sus clases en miles y miles de aulas en todo el mundo. Tiene que ver con la pedagogía progresista y la llamada "Nueva escuela", "Escuela activa", "Escuela comprensiva", etc. y con sus innumerables formas, tendencias y autores: desde Pestalozzi o Fröbel, hasta Freire, Mata o Meirieu, pasando por Dewey, Montessori o Freinet.

"Hoy en día, nuestros vídeos son opcionales." Pues claro, buen hombre! Como los de la Khan Academy, otro regreso al futuro. "A los estudiantes les damos varias alternativas para aprender". Pues claro, hombre de Dios! Acaso pensabais, a estas alturas de siglo XXI, que todos los estudiantes aprenden igual?

Para aprender solos ya estaban antaño las bibliotecas y los manuales, por ejemplo. Solamente hay que tener acceso al conocimiento, ganas y capacidades. Caramba, qué casualidad! Si a eso, precisamente, es a lo que debe dedicarse la clase: facilitar el acceso a determinados conocimientos, estimular el deseo de aprender y desarrollar las capacidades de todos los alumnos! Y no a dar clases magistrales, que no sirven para ello.

Clase holandesa, en 1979 
Vamos a ser positivos, que cada uno puede caer del caballo como le plazca. Si usando screencasting  te replanteas tu modelo educativo, bienvenido sea. Solo falta montar la correspondiente red social, vender libros y hacer suficiente ruido mediático...

En fin, está bien reflexionar un poco sobre la clase invertida, pero pónganse antes al día de los últimos cien años y vayan, mañana mismo, a hacer en su escuela lo que ya está más que inventado. Muchos seguimos intentándolo. Todavía no sabemos si lo logramos, pero estamos convencidos de que merece la pena intentarlo. Qué sean bienvenidos los recién llegados!

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Boris!

Un problema es la formación. A lo más que se llega es a una cierta teoría de la pedagogía, que es aburrida y alejada de la práctica.

Y muchos profes de secundaria, van con lo puesto y punto. Nadie les ha enseñado nada de todo eso.

Un saludo,

Maite

Sandro dijo...

Hola Boris.

Entiendo y comparto la crítica a cierto discurso de "vendedor de crecepelo" o de "cuchillos Ginsu".

Sin embargo, quizás no soy tan drástico respecto a los beneficios de poder invertir el aula.

En primer lugar, porque creo que además del horizonte hay que ofrecer transiciones factibles. Y me suena haberte oído decir alguna vez cosas en esta misma línea.

La clase invertida permite mantener el marco conceptual propio de cada profesor ("Conviene que las ecuaciones se resuelvan de tal manera"; "El análisis sintáctico es mejor hacerlo con un diagrama de árbol", etc.). Quizás estas ligaduras sean un lastre fruto de las inseguridades de buena parte del profesorado. Pero creo que debemos contar con estas "restricciones" para plantear propuestas realistas.

Desde mi punto de vista, invertir la clase supone desplazar el centro de gravedad de la enseñanza al aprendizaje, pero manteniendo, al mismo tiempo este esquema conceptual propio, que, al menos por ahora, nos da seguridad.

Todo esto además teniendo en cuenta una serie de condicionantes externos: la presión de pruebas como la selectividad que imponen sutilmente cómo se han de trabajar determinadas asignaturas. O la propia presión de un alumnado acostumbrado a trabajar de una determinada manera, que suele ser uno de los actores más conservadores en todo el proceso.

Todo ello creo que hace que nos sintamos más cómodos si pasamos a nuestro alumnado nuestros apuntes o, mejor aun, los vídeos con nuestras clases. Así nos quedamos un poco más tranquilos para dedicar el tiempo de clase a tareas más ricas e innovadoras.

No digo que sea lo deseable, pero quizás por ahora esto sea lo posible.

Boris Mir dijo...

Hola Maite!
No creo que el verdadero problema sea la formación. Creo que sería irrelevante si existieran prácticas generalizas de modelos basados en la escuela progresista. El problema es que suceden en centros muy concretos, a menudo "alternativos" y al margen del funcionamiento habitual y estandarizado de la escuela española. Una escuela y una sociedad muy alejada de los presupuestos de la escuela activa.
Creo que la escuela reproduce la sociedad a la que pertenece. Por eso el cambio es tan difícil y complejo. Hay que cambiar la sociedad para que esta exija otra escuela y, a la vez, hay que cambiar la escuela para formar ciudadanos que persigan otro modelo de sociedad más preparada, más justa y más avanzada que demande otra escuela!
Complicado, no?
Gracias por comentar!

Boris Mir dijo...

Hola Sandro,
Sinceramente, tus dudas son teóricas, no corresponden a ninguna contexto real. ;)
Es decir, no creo que exista ningún docente en toda España que se plantee realmente hacerse vídeos explicando su materia través de su "marco conceptual". Un profe que sabe hacer esto no tiene miedo a ninguna transición, ni implementación de las TIC ni nada parecido. Está en otro paradigma y se plantea otras cosas sobre su clase, su docencia y su saber didáctico.

Hay algún ejemplo de profe explicando que, por elegancia, no voy a enlazar. Por supuesto no da clases en una escuela, ni en la ESO. A lo sumo será una Khan Academy española, que nosotros somos muy nuestros!

En resumen, nadie va a invertir la clase en el mundo real. Nadie. Y si alguien lo hace será con la esperanza de obtener notoriedad web, auto promocionarse y acabar - como el Barón Munchausen, ascendiendo tirando de sus propios cabellos- vendiendo humo, asesorando a una multinacional o dando charlas 2.0.

Soy taxativo y puedo equivocarme. Si a ese profesor lo valora todo el claustro y acaba liderando el proyecto educativo de su centro, me rendiré ante la evidencia. Prometo publicar un post de disculpa en La Mirada pedagógica... :)

Transiciones factibles? Soy un fanático de ellas. Y muchos disgustos e incomprensiones me ha llevado esta postura... Porqué creo radicalmente en la innovación de verdad, la de las ocho de la mañana, la de cada día, en mi centro, con mi gente, con sangre sudor y lágrimas. Y creo, honestamente, que la clase invertida no es ni por asomo una posible pasarela para desplazar el centro de gravedad de la enseñanza al aprendizaje. Hay otras muchas y mejores, aplicables y aplicadas.

Por lo demás, totalmente de acuerdo. Nadie sale de su zona de confort si no está dispuesto a innovar, aprender y mejorar. Hay justificaciones de todo tipo, tu apuntas algunas. Tiendo a pensar que son excusas para no arriesgar y comprometerse con el cambio. Paro a nadie se le puede exigir valentía en su profesión docente. Algunos la tienen y por eso tratan de innovar de verdad. Esperemos contarnos entre ellos, no? ;)

Un abrazo y gracias por comentar!

Boris

Sandro dijo...

Hola Boris,

Ante todo, valoro mucho lo taxativo de tu posición. Me gustaría llegar a tener la experiencia y la seguridad necesarias para serlo yo también.

Tienes razón, he hablado de casos hipotéticos y seguramente planteo un problema inexistente. Pero viendo la realidad de mi entorno directo, no me parece algo inverosímil.

En cualquier caso, te pongo un ejemplo práctico. El nuevo profesor de física de bachillerato de cierto centro concertado está intentando introducir nuevas metodologías en el aula: resolver problemas en grupos de expertos y luego explicarlos al resto de compañeros, inventar problemas en un blog, dibujar cómics o usar marcadores sociales para guardar y compartir enlaces a vídeos que ilustren conceptos diversos. Nada disruptivo, pero sí novedoso para lo que están acostumbrados en el centro.

La sensación es que muchos alumnos y alumnas lo pasan bien, se interesan y agradecen un poco de variedad metodológica. Pero cuando rasca un poco se encuentra con que una buena parte de este alumnado se siente desconcertado e inseguro. 'Echamos de menos la típica clase tocho de toda la vida', 'Es que los problemas que nos saldrán en selectividad son como los del libro', 'Preferimos que primero nos expliques la teoría y no que nos pongas problemas sobre cosas que aun no has explicado', son algunos de sus comentarios.

Por su parte, el centro no está muy al tanto de lo que hace nuestro profesor, pero le deja ir haciendo. Eso sí, 'de ninguna manera puede bajar el número de aprobados en selectividad'.

Ante esta situación, el profesor no quiere recular en sus intentos de cambio, pero es consciente de que si no cuenta con la implicación de su alumnado, de poco sirve lo que está haciendo.

Frente a este escenario, se le pasa por la cabeza una idea. ¿Por qué no grabar las lecciones? Así el alumnado se quedará un poco más tranquilo, pero no tendrá que 'perder' las horas de clase explicando.

Mientras le da vueltas a esta idea, lee un artículo de otro profesor a quien sigue y cuya 'mirada pedagógica' acostumbra a parecerle muy acertada. El artículo es muy crítico con esta práctica, que al autor le parece más propia de vendedores de humo que de profes innovadores.

Nuestro profesor de física tiene ahora más dudas que nunca. De lo único de lo que está seguro es de que aun le falta mucho para poder llamarse a sí mismo 'profe innovador'. ;-)

Un abrazo y gracias de nuevo

Enrique dijo...

La imitación y la repetición son más antiguas que la misma pedagogía, que cualquier intento metódico de transmitir un conocimiento, y resultan eficaces para algunos aprendizajes. Pero su uso sistemático y exclusivo nos convierte en impostores; es decir, en personas con algo impostado o impuesto. Al ser instruidos de este modo adquirimos hábitos que no son propios, que condicionan nuestra naturaleza, inducen convicciones y valores, distorsionan nuestra sensibilidad e inciden en nuestra biología y nuestra genética; es decir, en todo aquello que nos hace únicos.
Se concibe el aprendizaje como una acumulación de informaciones, cuantas más mejor, que van ensamblándose con las anteriores. Pero así no puede surgir nada distinto de lo conocido, solo se refuerza o se retoca lo que ya se tiene. El verdadero aprendizaje supone una transformación. Para que afloren nuevas formas de hacer y de pensar, es preciso destruir y construir continuamente. Se necesita estar dispuesto a desprenderse de lo que no sirve aunque no estemos totalmente seguros de lo nuevo. Se requiere quedarse con la mente en blanco o con el culo al aire, convivir con situaciones precarias y con vacíos; porque unas y otros son necesarios para crear.
http://www.otraspoliticas.com/educacion/desaprender

Boris Mir dijo...

Hola Sandro!
Gracias por tu comentario.
Seguramente ser taxativo es un defecto que se acrecienta con la edad...
No puedo abordar un caso personal aquí. Ni me parece el medio, ni conozco los detalles, ni creo que deba hacerlo. Seguro que algún día hallaremos otra forma de conversar de esto seriamente, no a través de un blog.
Visto desde fuera, estás innovando para ti, para aprender cosas nuevas, para marcarte retos, para crecer como formador TIC, para posicionar-te en la web 2.0. Todo eso es magnífico. Creo que estás aprendiendo y eso es fundamental para todo docente.
Pero la educación es un servicio, Sandro. Si tus alumnos no perciben valor, no estás innovando. Al menos, para ellos. Honestamente.
En fin, no hagas mucho caso de este blog.
Sigue tu criterio.
Un abrazo,
Boris

Boris Mir dijo...

Hola Enrique!
Gracias por tu comentario. No veo que tenga mucha relación con el contenido del post.
Incluso me preció haber leído antes "se requiere quedarse con la mente en blanco o con el culo al aire" en un comentario.

Y en efecto, así fue: google me ha ayudado a recordar.

He leído en algún sitio que es eficaz promocionar un blog propio dejando comentarios en otros blogs importantes, con abundantes lectores. Eso atrae tráfico a la web propia.

Gracias por considerar que La mirada pedagógica sea un blog de valor.

Enrique dijo...

Efectivamente Boris, mi comentario está un poco pillado por los pelos y, además, tenía la intención de promocionar mi blog. El comentario que ha dejado en tu post anterior viene más a cuento.

No obstante, ahora que nos conocemos, cuéntame como uno de tus lectores habituales. Intentaré desde este momento que los comentarios se ajusten más a lo que publicas. Si no te molesta, incluiré algún enlace, siempre que sea pertinente.

Perdona si te he molestado. No era mi intención.

Sandro dijo...

Gracias por tu sinceridad, Boris. Se agradece. Aunque me pareca un juicio bastante contundente, sobre todo para ser "desde fuera". Debe de ser cosa de la edad ;-)

Para devolver el discurso al terreno general, me parece algo mecánico deducir que si, de entrada, el alumnado no percibe valor, es que no hay innovación. De hecho lo principal ni siquiera es si hay innovación, sino si mejoran los aprendizajes y se genera ilusión. La innovación es un medio, no te parece?

En cualquier caso creo que no se puede subestimar la inercia de un alumnado que lleva 4 años trabajando de una manera y que quizás de entrada no percibe que lo que ahora está aprendiendo es tanto o más útil que saber resolver exámenes normalizados ¿no?

Permíteme caricaturice la situación. Es como si al introducir políticas participativas en un ayuntamiento, los ciudadanos de entrada no las valoraran al ver que con ellas no han cambiado el resultado de las elecciones municipales o no les han subido el sueldo. Es un trabajo a largo plazo y que puede permitir crear vinculos sociales más sólidos y conciencia de lo público. Pero probablemente de entrada cree reticencias, puesto que requiere reunirse después de volver del trabajo y eso es muy cansado.

Con esto no quiero decir que sea partidario de un "despotismo ilustrado". Creo que hay que escuchar al alumnado y mucho. Procuro hacer y de hecho el funcionamiento de los proyectos que hacemos y la dinámica del aula han ido cambiando a lo largo del curso. Pero creo que tampoco hay que renunciar a que "los zapatos aprieten" porque, como dice Cortázar, eso es buena señal.

No hace falta que respondas a este comentario, no me quiero hacer pesado. Simplemente quería precisar que, a pesar de haber puesto una situación personal de ejemplo, creo que esta contradicción es algo més bien generalizado en centros que no tienen una trayectoria innovadora.

Y, como te imaginarás, seguiré leyendo el blog y teniendo muy en cuenta su criterio, puesto que hasta ahora me han servido, como mínimo, para aprender cosas nuevas y toda una serie de cuestiones "para mí" ;-)

Un abrazo y gracias por responder

Sandro