17.2.13

La escuela es un servicio, esa verdad olvidada

No es un producto, no es un bien. Es un servicio. Todos lo sabemos, pero con frecuencia ignoramos lo que esto representa. Si no se asume bien qué significa servicio, no se advierten muchas cosas de la escuela pública.

No olvidemos que la escolarización obligatoria, entendida como servicio:

- Trabaja con intangibles, con “bienes inmateriales". Cosas como el valor del aprendizaje, la calidad de la enseñanza, el gozo de aprender o el impacto profundo en las vidas de las personas. Hablar de evaluación, de rendición de cuentas, de objetivos educativos, etc. está muy bien. Pero eso solamente es arañar la superficie.

 - Se basa, sobre todo, en actividades. La  formación reglada y obligatoria, la institucionalizada, más que ninguna otra. La actividad central de dar o recibir clases preside la escuela, no nos engañemos. Y, todavía hoy, es algo muy codificado. Personas haciendo cosas, con otras personas. O solas, en medio de ellas... Hacer, hacer y hacer. Mejor o peor, aprendiendo o sin aprender. Pero hacer.

- Se produce y se usa de forma simultánea. Como la música en vivo, como la atención al cliente, como el transporte. Alguien crea condiciones para que otro aprenda, en el mismo momento, en el mismo espacio. Intercambio e interacción, feedback al momento. El momento de la verdad, del que habla la gestión, siempre está mediatizado por el encuentro hic et nunc, en vivo y en directo. A veces, en carne viva… Naturalmente que hay mediación. La más clásica son los recursos educativos, sean analógicos o digitales. Yo diría que la didáctica en el fondo es mediación, pero ese sería otro tema.

Conversación en el Institut Escola Les Vinyes
Para hacerlo más complejo, el aprendizaje va unido a la custodia y la socialización, lo que produce un artefacto muy específico, muy trabado y de difícil modificación. Un servicio muy distinto de la enseñanza no obligatoria o a distancia, por ejemplo. Custodia y socialización quiere decir estar con iguales seis horas diarias. Como para tomarlo a broma!

En todas partes hablamos de mejorar la escuela, pero para cambiar algo hay que comprender su naturaleza. Innovar es añadir valor, no proponer ideas chispeantes que no cumplen con la misión de la escuela. La innovación en la escuela, hoy por hoy, debe mejorar el servicio que ofrece. Ese algo intangible, basado en actividades y que se produce en el momento de uso.

Si alguien no me entiende, que se meta un día entero en un aula. Apreciará algunas certezas que conviene no olvidar para poder repensar en serio la escolarización obligatoria.

1 comentario:

Enrique dijo...

Al hablar de la educación y de la escuela, si es que tenemos la intención de cambiarlas, debemos tener claro cuál es la función de la una y de la otra; porque es posible que en la sociedad futura, en ese mundo mejor que todos buscamos, la escolarización ya no sea necesaria.
Al universalizar la escolarización, a medida que las sucesivas generaciones han pasado obligatoriamente por la escuela, hemos llegado a pensar que la educación es el resultado de un proceso institucional dirigido por los educadores. Así, aunque muchos coinciden en la necesidad de cambiar la escuela muy pocos se plantean la posibilidad de erradicarla, de sustituirla por otra cosa.
Pero las funciones para las que originalmente estaba destinada la escuela se podrían cubrir de otras maneras, posiblemente mejores, más baratas, más flexibles y con menos carga ideológica.
http://www.otraspoliticas.com/educacion/desmontar-la-escuela