28.8.10

Presentaciones y charlas, cosas por aprender

Ordeno los documentos en verano y descubro que nunca en la vida he dado tantas charlas, conferencias, exposiciones, etc. como en el curso pasado. Qué barbaridad!

Sin duda, he aprendido mucho más de lo que he enseñado y he confirmado lo sabido por todos: es muy difícil hablar en público, pero es un reto apasionante. Creo que todo el mundo debería pasar por ello.

Personalmente me cuesta muchísimo dar una charla, así que dedico muchas horas a prepararlas. Necesito tenerlo todo muy controlado para que resulte algo comprensible y ameno. Para ir mejorando, he buscado información sobre el tema de las presentaciones. Pero a menudo me parece demasiado centrada en el tema del diseño y poco orientada al momento de la exposición, que, en definitiva, es la tarea principal y la parte que más dificultades supone para mí.

Como me queda mucho por aprender, he hecho mi lista de recordatorio, para reconsiderarla antes de volverme a poner a dar alguna charla. Quizás te pueda servir, si te encuentras en compromisos similares.

1. Quizás ellos no lo saben, pero los asistentes han venido a aprender. Tú lo sabes, así que obra en consecuencia y nada de espectáculo: rigor con notas de humor suele funcionar.

2. Elabora primero las ideas: contenido, contenido y contenido. La emoción la tienes que poner tú, no la delegues en las transiciones de la presentación.

3. ¿Ya has preparado la presentación? Borra la mitad de las diapositivas. Una vez borradas, divide en fragmentos el texto de las diapositivas restantes. Muestra poco a poco pocas ideas esenciales en breves bloques temáticos.

4. El objetivo de las imágenes es ilustrar, no deslumbrar. Pocas, buenas y grandes. Nada de delfines, puestas de sol o parejas de enamorados. Lo mismo con las tipografías: pocas, buenas y grandes. Nada de comic sans, caligrafía infantil o florituras.

5. Llega siempre mucho antes del sarao para prepararlo todo y lleva la presentación en tres formatos: el tuyo, en pdf y en flash. Si el pdf desmejora la calidad de tu charla, mal: has olvidado el punto 2.

6. Pon en las dispositivas el contenido que los asistentes han de recordar, NO el recordatorio que tú necesitas para hacer la exposición. Apréndete de memoria la presentación. Si no puedes, vuelve al punto 3 o dedícate al Twitter, que es más breve.

7. No mires las diapositivas, por el amor de Dios, mira a la audiencia! Si no puedes mirarles a los ojos, mejor haz un buen artículo que una mala conferencia. Los nervios no desaparecerán, así que aprende a controlarlos.

8. Saben leer. No leas la diapositiva en voz alta: deja tiempo para que ellos la lean. Calla. Sí, calla. Si tardan demasiado en leerla es que omitiste el punto 3. El silencio ayuda a pensar, como en una clase.

9. No abuses de tu posición dominante. Los asistentes han venido para escuchar tu exposición, no tus opiniones sobre otros temas. Nada de digresiones improvisadas. Contra las tentaciones, recuerda el punto 1.

10. Sé honesto con los sentimientos del público. No hagas trampas emocionales: nada de enjabonar a la audiencia, nada de jugar a la falsa modestia, nada de hablar de tus hijos... Tienes que ganarte al público con tu capacidad comunicativa y la calidad de tu mensaje. Sé interesante, c'est tout.

11. Haz pocas presentaciones y buenas, no cuelgues diferentes versiones de la misma presentación. Comparte una versión general, austera y más breve en la red. Y deja siempre una copia a los anfitriones. Procura que sea autoexplicativa, ya que no todo el mundo habrá sufrido tus parrafadas.

12. No te pases nunca, nunca del tiempo estipulado, ni diciendo "ya termino" o, peor, "iré más rápido, que no me queda tiempo". Simplemente, acaba y di "Muchas gracias". Respira hondo. Has terminado. Uff...

Escribir esto es fácil. Hacerlo, no. En fin, en eso estamos. De todas formas, lo mejor es ver cómo lo hacen los grandes y aprender de ellos. Y si no, mira, mira qué maravilla de exposición hace Hans Rosling!




ACTUALITZACIÓ: Montserrat Escorsa ha fet una versió en català en el seu blog. Moltes gràcies!

6.6.10

Exploradores, urbanistas y cartógrafos educativos

Los docentes exploradores están en el aula. No paran nunca: ensayan, prueban, improvisan, ejecutan... Es decir, hacen, se equivocan y aprenden. Traen de cráneo a sus alumnos con sus cambios de ritmo, de planes (¿pero había plan?), de prácticas, de herramientas. Vistos con recelo por los claustros, su pasión carismática es contagiosa y ejemplar con los alumnos, pues crean experiencias únicas e irrepetibles.

Pero no los contrates como docentes urbanistas. Parecería que su habilidad para efectuar cambios les capacita para la mejora educativa general, pero no es así. Incapaces de planificar a mayor escala, de gestionar o coordinar grandes grupos, de ceder para sumar. Ligeros de equipaje, jamás aciertan con la intendencia, la logística o la comunicación. Están en otra lógica. Los urbanistas usan el catalejo, los exploradores el machete. Los docentes urbanistas implementan a costa de ceder en algo, de amoldarse, de defraudar un poco. No buscan la mejor manera de realizar un cambio, ejecutan una, a menudo insatisfactoria.

Los docentes cartógrafos ayudan a la descripción, al análisis, a la comprensión. Pero son incapaces de implementar nada, de arrojarse al ímpetu de la acción y la transformación educativa. Parecería que su habilidad para el análisis les capacita para la mejora educativa general, pero no es así. Atrapados en la leyenda del mapa, les pierde la taxonomía, el debate conceptual, y jamás aciertan con la estrategia o la táctica para llevar a cabo las acciones necesarias. Los cartógrafos, astrolabio en mano, acaso saben dónde estamos, pero no imaginan el lugar al que vamos porque aún no existe.

Honestamente creo que hay muchas personas en el lugar equivocado en educación: exploradores diseñando cambios a gran escala, urbanistas haciendo análisis simplistas, cartógrafos ejecutando mal los proyectos... Porque no basta con tener perfil, hay que estar en el sitio adecuado, en el momento adecuado. Y eso, no siempre ocurre.


Por lo que voy conociendo del mundo de las empresas y de otras organizaciones, este es un problema generalizado. Asisto a numerosas reuniones, encuentros formales o informales y veo un amasijo de buenas intenciones basadas en el desconocimiento de cada una de las distintas lógicas.

El talento está muy mal repartido: todos tenemos menos del que pensamos. Pero estaremos muy lejos de aprovecharlo si no encontramos espacios de intercambio y de comprensión mutua. Si no nos dedicamos a profundizar en los talentos y virtudes propias a la vez que aceptamos la aportación de las distintas razones.

25.4.10

Agentes del cambio educativo

El incremento de las infraestructuras educativas tiene un impacto bastante limitado en la mejora efectiva del aprendizaje, pero tiene importantes consecuencias indirectas que pueden ser una oportunidad para estimular otras medidas pedagógicamente más relevantes. Ya expusimos nuestro escepticismo respecto al tecnodeterminismo que subyace en los planteamientos del plan Escuela 2.0, pero esto no merma las posibilidades de todo tipo que se generan. Algunas magníficas, otras nefastas.

Una baza determinante para aprovechar esta oportunidad se juega en la misma gestión del cambio, muy compleja y muy difícil. Alguien, en cada equipo docente, en cada centro, en cada zona educativa, en cada unidad administrativa... debe actuar como agente del cambio para que la nueva infraestructura tecnológica sea el espolón que genere acciones que mejoren de verdad el aprendizaje.

Como bien ha documentado Michael Fullan, las fuerzas efectivas del cambio son un conjunto de variables tales como la presencia distribuida de agentes del cambio, el énfasis en la transformación del contexto, el velar por la coherencia del proceso, el apoyo en valores educativos profundos o la tolerancia ante la incertidumbre. Alguien debe velar por todo ello, de forma explícita y notoria. ¿Y quién mejor que los propios docentes?

En Cataluña se está promoviendo en todos los centros que participan del Projecte eduCAT1x1 la creación de un “equipo impulsor”, el cual debería asumir esta responsabilidad. Por ello, a mi entender, los equipos no deberían ser un reflejo de la estructura organizativa de los centros, sino un reflejo de la presencia en ellos de agentes del cambio. Los libros de management los llaman “líderes naturales de las organizaciones”. Yo los identifico con profesores y profesoras a los que todo el mundo escucha cuando hablan en los claustros y que son capaces de comprometer a la gente a la acción. Sin su contribución, el impacto será mínimo y marginal, pues ya tenemos experiencias de dotaciones tecnológicas y cambios de todo tipo que han resultado estériles. No veo otro modo de lograr este compromiso que personalizando el Plan Escuela 2.0 en cada escuela o instituto.

Por ello, creo que estos equipos impulsores deberían establecer el ritmo y el grado de cambio que convenga a su centro –innovación disruptiva o innovación tranquila!– y hacer un plan realista a corto y medio plazo, encontrar apoyo interno y externo para dar cobertura a los cambios y, sin duda, implicar a la comunidad educativa. Un verdadero reto, pero, ¿alguien dijo que esto iba ser fácil?
En fin, los agentes del cambio educativo son personas que, distinguiendo los temores de los problemas, hacen cosas y saben aprovechar las oportunidades en beneficio de todos. Vamos a hacer un esfuerzo titánico durante un par o tres de cursos para adoptar toda esta tecnología. Si no lo hacemos bien, todo esto servirá para bien poco desde la perspectiva estrictamente educativa...

5.4.10

Empezar, kit de supervivencia en la Escuela 2.0


1. No renunciar a los éxitos analógicos.

Establezcamos una obviedad: no renuncies a todas las acciones, tareas, actividades, ejercicios, etc. que “te funcionan”. Tienes un  caudal de prácticas magníficas, no las encierres en el armario del olvido. Lo analógico sigue siendo válido, especialmente si está sancionado por el éxito. Lo digital puede convertirse en un agujero negro que todo lo engulle, jaleado por cierto esnobismo TIC. Yo uso cartones, postales, pianos y palmas, no necesito ordenadores para ciertas actividades imbatibles que llevo años empleando en clase. Seguro que tienes las tuyas. Esas, hoy por hoy, son las primeras de tu lista para empezar.

2. Apropiarse del nuevo contexto digital.

En cada comunidad el proyecto Escuela 2.0 toma forma específica. En Cataluña arrancamos el Projecte eduCAT1x1 en secundaria a partir de un miniportátil por alumno con aplicaciones y contenidos educativos en línea, conexión a Internet, PDI y electrificación de las aulas. Ahí están los deberes del docente, aprender cómo funciona todo esto! Eres un profesional, así que tómalo con pasión o con resignación, pero debes controlar este entorno. Quizás decidas no usarlo, pero no vale decir: “No sé cómo funciona”. Usa el método Pisani (diez minutos cada día de aprendizaje digital) o apóyate en compañeros o alumnos aventajados (“¿Alguien sabe cómo cojones demonios se pone en marcha la cámara web del portátil?!). Sin prisa, pero sin pausa, conquista el nuevo escenario escolar. Tu nuevo escenario.

3. Centrarse en los objetivos de aprendizaje.
Blog, Wiki, Moodle... no son tus objetivos. Lo nuestro es atención, memoria, comprensión, reflexión, imaginación, etc. Céntrate en las habilidades cognitivas y no en Twitter, Google Apps o cualquier otra chuche 2.0. No olvides que eres docente o flaco favor harás a tus alumnos y alumnas. ¿Que lo digital te permite alcanzar los objetivos de aprendizaje que te has propuesto? Pues tanto mejor, pero nada de confundir fines con medios. Lo nuestro está en el currículum, no en el último alarido web. Si te exalta lo nuevo, recuerda que no es lo mismo desarrollar competencias digitales que estrenar herramientas 2.0 en clase. Y que nos pagan por promover el aprendizaje, no las TIC. Centrarse es básico.

4. Utilizar tecnología socializada.
¿Qué herramientas y entornos digitales usas en tu vida personal? ¿Qué tecnologías aprovechas en tu casa los fines de semana? Empieza usándolas en clase, según sean tus necesidades docentes. Empezar significa actuar con profesionalidad y no hacer perder el tiempo a tus alumnos en clase, dando tumbos y explorando lo digital, a costa del tiempo de treinta adolescentes. Sencillos programas de tratamiento de imágenes, procesadores de texto o correo electrónico, mapas digitales o buscadores y enciclopedias on line. Nada espectacular a estas alturas, pero aquí pisas fuerte y te sientes seguro. Quizás no te importe sacrificar tu vida personal o familiar o tus horas de sueño. Si te gusta cacharrear con la Web 2.0, hazlo (yo lo hago y me siento culpable...), pero no te cuelgues medallas porque no es imprescindible. Ser un aprendiz de geek más bien desenfocará tus prioridades como docente. En resumen: para empezar, mejor las contundentes realidades que las vaporosas posibilidades.

5. Enriquecer digitalmente tus buenas prácticas.
Tu lista de buenas prácticas probablemente no es infinita (la mía es muy corta). Pero es tu lista y en ella están tus fortalezas. Enriquece esa lista con las herramientas y los entornos digitales que ahora tienes a tu alcance. Sí, empieza ampliando digitalmente lo que ya haces bien. ¿Que trabajas la redacción? Exprime la posibilidades de los procesadores de texto. ¿Te interesa la corrección ortográfica? Inventa actividades usando F7. ¿Eres un entusiasta del trabajo en grupo? Emplea herramientas colaborativas. ¿Reseñas de prácticas en el laboratorio? Incorpora fotografías hechas in situ por los alumnos. ¿Exposiciones orales, exposiciones magistrales? Usa las cámaras y las grabadoras. Enriquecer digitalmente tus fortalezas te hará avanzar, sin lugar a dudas. No detengas tu “enriquecimiento digital” y en dos años habrás mutado de piel. Y si haces ese viaje acompañado de colegas próximos te garantizo que, además, lo pasarás fenomenal.

Venga, vamos a empezar.
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Vale, vale: eres un mega crac de las TIC y esbozas una sonrisa perdonavidas o frunces el entrecejo, molesto. Perdona, monstruo, pero este post es para la gran (inmensa) mayoría de docentes que se (a los que) han embarcado en un aula digital. Quizás les sirva, quizás no. Pero, de alguna forma hay que empezar, ¿no? Yo ya me he mojado con una propuesta, ¿para cuándo la tuya?

16.1.10

Condiciones para el compromiso con el cambio educativo

Todo el mundo cita al profesorado como la pieza fundamental de un buen sistema educativo. Finalidades educativas, modelos de organización escolar, recursos didácticos, prescripciones curriculares… parece que todo queda en papel mojado sin la implicación y la contribución de los docentes. Ante grandes cambios, asoma la muletilla: “Los principales agentes del cambio deben ser los docentes”.

Hay que reconocer que amilana el elevado desgaste personal que suponen los grandes cambios y la incertidumbre respecto a su verdadero potencial de mejora educativa. Ya contamos que los cambios en educación son difíciles y costosos, que requieren esfuerzos prolongados y que sus beneficios no se perciben a corto plazo. ¿Por qué deberían los maestros comprometerse con ellos?

Para que los profesores se comprometan con el cambio educativo, independientemente de si lo hacen por razones vocacionales o en estricto cumplimiento de sus deberes profesionales, deberían darse determinadas condiciones.



Propongo una lista de estas condiciones, en primera persona, a modo de hipotético contrato entre los prescriptores de las reformas y los indiscutibles agentes del cambio, los docentes.

Como docente me comprometo seriamente con un verdadero cambio educativo siempre que los prescriptores de este cambio:


-    Den tiempo para comprender y asumir el sentido del cambio en el que voy a participar.
-    Permitan poner en cuestión mis hábitos y creencias profesionales sin apresurarme o culpabilizarme.
-    Ofrezcan formación ad hoc seria e intelectualmente rigurosa.
-    Brinden ejemplos reales de los cambios propuestos, llevados a la práctica, sin ocultarme sus carencias.
-    Proporcionen oportunidades para la reflexión profesional, liberándome de lo urgente para abordar lo importante del nuevo contexto.
-    Dejen expresar las disconformidades y las dudas razonables.
-    Involucren en el proceso a los demás estamentos educativos.
-    Cedan la decisión del ritmo de implementación del cambio a los que vamos a llevarlo a cabo.
-    Reconozcan el derecho a personalizar las formas que el cambio adopte en cada entorno específico de trabajo.
-    Valoren las mejoras, incluso si son pequeñas o provisionales.
Diez acostumbra a ser un buen número, así que detengámonos aquí. Si eres docente y has leído lo anterior, seguro que ya cavilas tus objeciones!

Aclaro que considero este improvisado decálogo las condiciones necesarias, no las condiciones suficientes. También hace falta que el cambio sea viable, esté bien planificado, disponga de presupuesto, etc. Pero ese es otro tema, no tiene que ver con la corresponsabilidad de los profesores sino con la competencia de los gobernantes.

Sin estas condiciones, dudo mucho de que los docentes participen de forma comprometida en la consecución de reformas a gran escala. Si es cierto que una innovación profunda no puede ser llevada a cabo sin el compromiso del profesorado, los estamentos educativos tendrán que cambiar mucho el actual estado de las cosas, porque las condiciones expuestas no se dan siempre en los grandes cambios educativos.

En la gestión del cambio es imprescindible la incorporación de todos los docentes, no de forma pasiva y obediente, sino de forma crítica y constructiva, ofreciéndoles cierto grado de poder en la implementación del cambio. Sin parcelas de decisión en la gestión del cambio, no hay corresponsabilidad real de los profesores.

El decálogo podría formularse de otras muchas maneras, pero estoy convencido de que la primera cuestión que necesita la educación es crear las condiciones adecuadas para hacer posible el compromiso del profesorado con la mejora educativa, sean cuales sean los cambios propuestos.

1.1.10

Feliz año nuevo 2010



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A pesar del parco número de entradas que voy publicando, numerosas personas siguen visitando el blog. Que además escriban comentarios, no deja de sorprenderme. Estoy profundamente agradecido por ello.

Pocas cosas hay más personales en mi caso que estos textos profesionales. La escasez de escritos no solamente se debe a la falta de tiempo, también hay mucho de prudencia, de respeto ante el eco de las cosas que uno escribe en Internet. Sin embargo, no creo que la red sea algo fundamental en mi vida. Lo fundamental siguen siendo las personas y los sueños que persiguen. Aunque no aparecen nombres, cada idea, cada pensamiento nace del contacto y el diálogo con otros, docentes la mayoría. También a ellos estoy agradecido.

Muchos de mis sueños toman forma a lo largo de mis habituales paseos por el Vallès. Otro diálogo fundamental, necesario contrapunto a la velocidad y urgencia de lo digital. Que estas imágenes de un año que se nos va sean preludio de un gran 2010 para todos!

Un abrazo fraterno,

Boris Mir