14.11.09

Custodia, socialización y aprendizaje

Salud, dinero y amor, reza la canción. Sintética visión que reduce la vida a gruesos trazos con bastante acierto. ¿Podemos emular la sentencia,  trasladándola a la escuela? Yo creo que sí: tres cosas hay en la escuela, custodia, socialización y aprendizaje. 



Custodia, porque ella está en el nacimiento mismo de la escolaridad, cuando esta logró, por fin, llegar a todos los estamentos sociales. Felizmente, los niños han sido progresivamente apartados de la dureza del trabajo infantil a lo largo de los dos últimos siglos. Admitamos -como padres, al menos- que la buena custodia es un objetivo aún irrenunciable. Aunque solamente sea para que todos podamos ocuparnos de nuestras obligaciones laborales... Escuelas con calefacción, amplios comedores, buenos servicios, instalaciones adecuadas, etc., todo dispuesto para atender a la infancia encomendada.

Socialización, pues con otros niños y con otros adultos acceden nuestros hijos a la vida social y a la norma común, más allá de las particularidades de cada familia. Función delegada al estado o a la iglesia, esta socialización viene modelada por las necesidades de la nación, de la ideología imperante, etc. y cumple una misión  trascendental, la de ser un indispensable mecanismo de cohesión social.

Sometidos al bien común, con menor o mayor convicción, cómo nos afanamos los padres en conocer qué compañeros rodean a nuestros hijos, en elegir en qué caldo de cultivo de valores y amistades pasarán horas, días y años!

Y aprendizaje, por supuesto. Pues, por fortuna, el derecho a la educación va aparejado a la institución escolar. Y, con ella, la instrucción en todas sus formas y variantes según los preceptos educativos vigentes en cada momento y lugar. Métodos de enseñanza, fundamentos pedagógicos, herramientas didácticas... un ambicioso festín de propuestas y remedios destinados a alcanzar esta nueva meta de la escuela: la formación y la educación de todos.



Tres ejes que, sin embargo, son contradictorios. Pues sirven a propósitos distintos que encajan mal y tarde: la jornada escolar es extenuante para un aprendizaje eficaz pero deviene irreducible para una custodia necesaria, la socialización exagera el igualitarismo y ahoga las singularidades culturales que enriquecerían el aprendizaje, el empeño docente, que se centra en la instrucción, mal se lleva con la custodia impuesta que lleva aparejada... Y así podríamos seguir, desgranando contradicciones irresolubles.

Tres funciones, pues, simultáneas e imprescindibles, ninguna de las cuales puede imponerse y desbancar a las otras para siempre, porque así es la escuela a grandes trazos.

Qué dificultoso encaje de bolillos para niños, padres y docentes, afanados todos en que el bolero escolar no resulte un dramático tango. Así que el que acierte a sumar estas tres cosas en su escuela, que le dé gracias a Dios!


5 comentarios:

Víctor dijo...

Muy acertado, Boris, la Escuela cumple unas funciones sociales que están en su origen mismo como institución: socialización y custodia. La instrucción, bienvenida sea, pero siempre al servicio de las otras en un equilibrio inestable, siempre en entredicho, llegó más tarde y con fines de inserción social. Sólo en tiempos más cercanos la enseñanza de valores emancipadores y democráticos se incluye en los prólogos de las leyes sociales.
¿Y nosotros, los docentes, qué hacemos para buscar más estabilidad y cordura en la Escuela?
Dejaremos esto para otra entrada.
Saludos

Boris dijo...

Gracias, Víctor.
Los profesores deberíamos tener claro el equilibrio inestable de funciones contradictorias en muchos aspectos.

Y pienso que hay que hablar y reflexionar abiertamente sobre este tema, para saber de qué hablamos. Yo, por ejemplo, opino que la custodia resulta cara a sueldo de catedrático, pero también podría decir que el compromiso con los resultados de aprendizaje es escaso con la escusa de la simple custodia, o que la fabricación de la excelencia escolar en base a los exámenes perjudica una socialización respetuosa con todos...

Una abrazo,

Boris

Alazne González dijo...

hola, me encanta su blog, ahora mism estoy inmersa en un nuevo blog sobre pedagogía, dado que estoy cursando 1º de pedagogía (mi segunda carrera) y me gustaría añadirle a mi blog roll, seguiré leyéndole con gran interés.
Alazne González

mcano@xtec.cat dijo...

Hola Boris,

doncs agrade o no sembla que ens toca ballar boleros, rumbes o tangos desesperats...jejeje

marià ;-)

Boris dijo...

Gracias, Alazne.
Y suerte con tu blog!

Hola, Marià.
I si, a més a més, sempre ens toca ballar amb la lletja? :-)

Boris