20.5.13

La LOMCE y otros desvaríos sobre la escuela

Decía Descartes que la razón es lo que mejor se comparte en el mundo. Todos los hombres tienen una parte de razón. La escuela, que enseña a razonar, hará mejores personas, mejores hombres. De ello surgirá un mundo mejor. Estos son los principios fundadores de la escuela, anclada en los ideales de la ilustración. Victor Hugo afirmaba que abrir una escuela es cerrar una prisión.

Qué ilusión!

El progreso moral y social es un principio asociado a la escuela. La institución tiene al maestro delante, que representa estos valores. No esperamos un gran pedagogo o erudito en la escuela ilustrada: buscamos a un gran hombre que encarne los valores de la república, del progreso y del conocimiento. El profesor clásico es un sacerdote de la res publica. Un heraldo del saber y de un mundo mejor. Por eso la escuela es un templo del conocimiento, en el que los feligreses, los alumnos, dejan su historia personal, su singularidad en la puerta, para escuchar "la palabra", agradecidos. El niño se convierte en alumno.

Qué espejismo!

El declive de este proyecto institucional es más que evidente. Las legitimidades ya no son sagradas. Nadie pretende ser "la escuela de la nación" o "heraldo de la cultura". La Cultura, así en mayúsculas, se disuelve en la sociedad líquida. Ya no sabemos cuáles son los grandes textos culturales, ya no hay contenidos fuertes. ¿Cervantes? No, que es cultura de género! ¿Mozart? No, que es cultura de clase! La escuela está dominada por la cultura crítica que ella misma ha creado, paradójicamente.

La modernidad es siempre desencantada, multiforme, diversa.

Qué cambio!

Leyes educativas en España
Nada de formarse culturalmente, de desarrollar la razón o los razonamientos. El objetivo ya no es la cultura, o el barniz cultural, si queréis. Ahora el propósito son las competencias, la forma elegante de hablar del mundo del trabajo, de la empleabilidad, de la eficacia y la eficiencia. Hoy la juventud va a la escuela para "encontrar un trabajo" en el futuro, para "incorporarse a la sociedad".

Por ello, la escuela actual es la escuela del capital humano. Lo útil, no la cultura, justifica la escuela. Aprender a hacer, algo claramente insuficiente.

Qué devaluación!

Ahora, ser maestro no es una vocación, no es un sacerdocio como pretendía Freinet. Es una profesión. La legitimidad del maestro es técnica, profesional. El maestro debe demostrar su utilidad. A los padres, a la sociedad. Y qué mejor que el actual Governing by the Numbers en educación, qué más adecuado que los económetras, que las pruebas PISA y otras flores (del mal)...

Qué tiempos!

En esta institución decadente, el desatino de la LOMCE no es más que otra tormenta de verano, otra ley educativa en democracia. Aunque cabe recordar, no sin dolor, que las únicas leyes con recorrido han sido la LOGSE (1990) y la LOE (2006), ambas socialistas. Así que nadie se engañe, la LOMCE es la hija clasista, centralista, segregadora e involucionista del fracaso de la izquierda española. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

La LOMCE, quizás, no es más que otro síntoma de la profunda y definitiva crisis de la escuela contemporánea, herida de muerte.

Qué desolación!


Nota: Estos desvaríos personales son los efectos secundarios producidos por las reflexiones del sociólogo francés François Dubet, no aptas para menores. Creo que voy a tener que consultar con mi pedagogo de cabecera. Disculpad.

7 comentarios:

Elena dijo...

Uns en diran "desvarios" i altres en diran "lucidesa". En tot cas, sigui una cosa o una altra, gràcies per compartir-ho.
Fa poques setmanes que conec el teu blog, i me l'estic llegint a estones, m'està agradant molt. Avui m'he decidit a comentar perquè has tocat el que a mi em preocupa i és aquesta oposició (falsa) entre competències i cultura, entre utilitat i sabers. De vegades sembla que tocar certs temes és elitista i s'allunya dels interessos dels alumnes, i que no els serviran "per la vida real".
Un amic, professor de secundària, em deia que no es pot arribar als alumnes a través del que els interessa perquè, què fas quan només els interessa la programació de tele5? Segurament era una afirmació exagerada i irònica però planteja un dilema... A l'altre extrem tenim les tertúlies dialògiques de les que diuen "a través de la seva metodologia aconsegueix que persona que no han llegit cap llibre arribin a gaudir de les obres de la literatura clàssica universal".
Per a mi, l'escola va ser una finestra oberta a un món de sabers, de bellesa, a una estètica (intel·lectual... existeix alguna cosa que es pugui dir "estètica intel·lectual"? seria una ética?) diferent de la que m'envoltava... I em va "salvar" d'un destí que era el que hauria estat lògic donat el meu arbre genealògic, si haguessim viscut en una societat de classes incomunicades entre si. I el que em va aportar no van ser tant competències, "coses útils pel món laboral", sinó un accès a un món d'idees. No va ser una qüestió de gradació progresiva sinó una sacsejada i un girar-se del revés.
Llavors, condicionada per la meva experiència personal, tinc una idea d'escola que no encaixa amb la concepció utilitarista, de mínims, de tornada a "llegir i les quatre regles" però amb paraules més técniques... Jo imagino una escola que faci els alumnes no més competents (que tampoc sobra) sinó més lliures, més autònoms, més persones...
I com es fa això?
Fa uns anys que no treballo en la docència i tots els dubtes que se m'han anat plantejant en aquest temps no els he pogut contrastar amb la pràctica. Em fa por, quan em reincorpori, patir una trompada amb la realitat.

Enrique Sánchez dijo...

Mientras que no encontremos otra manera de conseguir que la sociedad funcione, parece necesario que uno aprenda un oficio, profesión o como quiera llamarse que le permita ganarse la vida y contribuir a ese funcionamiento. Las nuevas escuelas deberían garantizarlo y exigirlo pero esto sería algo secundario entre sus fines, algo así como un efecto colateral que se consigue a lo largo del proceso, no importando mucho si, además de ser persona, uno tiene que trabajar de arquitecto o de carpintero.

Pero claro, aunque aceptemos intelectualmente este razonamiento, todos preferimos que el carpintero sea el hijo de otro y, además, no le preguntamos a nuestro hijo qué es lo que él hubiera preferido. Mientras se valore más a un arquitecto rico que a un carpintero sabio, seguiremos divagando sobre cómo habría de ser la escuela que nos gustaría.
http://www.otraspoliticas.com/educacion/incoherencias

Boris Mir dijo...

Hola Elena!
Moltes gràcies pel teu comentari i la teva valoració del blog.
He vist el teu i m'ha semblat magnífic, aprofito per recomanar-lo! :)

Els coneixements previs, les idees, els interessos dels alumnes són el punt de partida, però no han de ser mai el punt d'arribada. Crec que sobre aquest tema hi ha molts malentesos! Ningú no demana aprendre allò que desconeix. L'escola, doncs, té la obligació d'obrir expectatives, horitzons a nous sabers, perspectives, idees... I la cultura, en això, és imprescindible.
Honestament crec que el contingut de l'escola és la cultura. Ho vaig escriure fa temps, abans de deixar-me emportar per l'onada TIC, i encara ho ho signaria...

A mi també em passa que em sento obligat a triar entre idees falsament contraries. A l'escola plantegem els temes de forma massa simplista, a base d'oposicions i falsos dilemes. Això no ens ajuda a comprendre la complexitat del tema i, encara menys, a transformar la situació.

Espero que la teva tornada a la docència no sigui cap trompada, tot i que els dubtes seguiran permanents. Formen part inherent del nostre perfil professional. :)

Una abraçada,

Boris

Elena Ferro dijo...

Estic molt d'acord amb tú. Sobre tot em quedo amb "Ningú no demana aprendre allò que desconeix. L'escola, doncs, té la obligació d'obrir expectatives, horitzons a nous sabers, perspectives, idees... I la cultura, en això, és imprescindible."
Molt bona aquesta entrada teva que enllaces!

Toni Solano dijo...

"El que esté libre de pecado que tire la primera piedra..." Esa es nuestra maldición, no haber tenido políticos valientes en ninguno de los partidos mayoritarios que hayan establecido bases para una escuela moderna. Unos por estar anclados a la nostalgia del pasado imperial y los otros por creer que todo el mundo es bueno, y paz y amor. Sin pacto educativo, solo nos queda dar bandazos a derecha y más derecha, o más bien atrás y más atrás.

Boris Mir dijo...

Todos queremos lo mejor para nuestros hijos, Enrique. Y quizás queremos un arquitecto rico y sabio... En todo caso, deberíamos querer una sociedad más justa, más fraterna. Y en eso la educación, cuenta.

Gracias por comentar.

Boris

Boris Mir dijo...

La derecha española no necesita argumentos para ser involucionista y retrógrada. Cuarenta años de franquismo han impedido la maduración de una necesaria derecha culta, liberal y moderna como la que podemos encontrar en otras partes. Sin ir más lejos, el centro derecha catalán o vasco es algo diferente. Ojalá tuviéramos conservadores de cultura francesa, anglosajona o alemana, con los cuales discutir y argumentar en otro plano que no el del ministro Wert.

No es aquí el momento de hacer un balance de un tema tan complejo, pero lo que ha hecho la izquierda también merece crítica y, sobretodo, autocrítica. Muchos aspectos de su política educativa eran/son francamente mejorables. Hay una cierta autocomplacencia de los "docentes de izquierdas" en la web que no comparto en absoluto, aun a sabiendas que mi forma de ser de izquierdas pueda no despertar simpatías... Siempre me he negado a los dilemas de buenos/malos, proReforma/antiReforma, "innovadores TIC"/"retrógrados de libro de texto" y otras simplificaciones un punto demagógicas...

A uno ya no le queda más privilegio que la libertad de decir lo que piensa, no? Creo que en esto tú eres un maestro y ahí está tu blog para certificarlo durante siete años. Y qué sean muchos más!

Gracias por comentar, Antonio.