5.5.13

Relación pedagógica

Todos los profesores deseamos algún patrón de relaciones con nuestros alumnos. Una personal combinación de respeto, cercanía, autoridad, afecto, disponibilidad... Este ideal determina nuestra relación pedagógica con los alumnos.

Las relaciones en clase son simbióticas. Lo que los maestros y profesores hacemos influye, cuando no determina, el tipo de relación que nuestros alumnos tienen con nosotros.  Una simbiosis que debería ser mutualista, es decir, una relación de la que ambos salgamos beneficiados. Me gusta afirmar, no sin cierta provocación, que tenemos los alumnos que merecemos. Es  decir, los alumnos nos tratan según los tratamos a ellos, a pesar de encarnar roles diferentes en el aula.

Symbiosis
Líquenes, simbiosis entre hongos y algas 
No creo que haya un modo correcto o mejor para la relación pedagógica. Más allá del carácter y personalidad de cada maestro, la relación pedagógica se inscribe en una cosmovisión de la docencia que es personal. Cada docente es una idiosincrasia.

De lo que estoy convencido es de que una buena relación pedagógica es tan fundamental que es un requisito para el aprendizaje. Y, por ello, debe ser sujeto de reflexión y acción deliberada por parte del docente. Hay que dedicar tiempo y acciones a su construcción y cuidado.

A veces, por la mera conversación informal entre colegas, veo a compañeros totalmente ajenos a esta responsabilidad, confiando en que el sistema de códigos y convenciones escolares será suficiente para conformar una buena relación pedagógica. Algo totalmente equivocado.

La escuela proporciona las reglas de juego en una personal partida con los alumnos. Nadie va a a jugar por ti ese partido. Empieza el primer día de clase y termina con el curso. Naturalmente, una buena convivencia general -eso que llamamos clima de centro- es un terreno favorable. Pero no garantiza ningún resultando.

Uno puede anticipar conflictos, ambientes propicios a la indisciplina, laxitud en el trabajo... viendo como, día a día, imperceptiblemente, algunos docentes tienen abandonada la creación y mantenimiento de una buena relación pedagógica con sus alumnos.

13 comentarios:

Begonya Folch dijo...

Breve y directo, un análisis excelente. Debería figurar en una especie de juramento hipocrático para profesores, si eso existiera.

Me ha gustado esto de que "cada docente es una idiosincrasia". Lo anoto en mi libreta.

El mes de mayo también nos trae esta TED conference, creo que te gustará. Rita Pierson habla de su experiencia de cuarenta años de relaciones pedagógicas. Y sentencia: "Los niños no aprenden de las personas que no les gustan".

http://www.ted.com/talks/rita_pierson_every_kid_needs_a_champion.html?qsha=1&utm_expid=166907-24&utm_referrer=http%3A%2F%2Fwww.ted.com%2Fpromos%2FTEDTalksEducation

Todos los trabajos cuya actividad principal se desarrolla en contacto con personas (alumnos, pacientes, clientes, usuarios...)incluyen una larga e invisible lista de tareas que marcaran la diferencia; tareas silenciosas, no descritas en ningún contrato, no protocolizadas, no verbalizadas, que dependen del buen criterio del profesional, de las buenas decisiones, de una planificación estratégica y muy a menudo de la intuición o la experiencia en el trato humano. Es lo que nadie te va a enseñar, pero, ¡ay, de ti, si no lo aprendes!
Barry Schartz lo llama sabiduría, pero eso es otra TED Talk, tu entrada me la ha recordado:
http://www.ted.com/talks/lang/es/barry_schwartz_on_our_loss_of_wisdom.html

Solemos oir decir a los compañeros que lo que los profesores queremos es estar bien, tener un buen ambiente de trabajo, capacidad de autogestión, autonomía y libertad de acción, flexibilidad, reconocimiento, crecimiento... ¿No es eso, acaso, algo bueno para todos? ¿No es eso lo que querrían también nuestros alumnos?
Yo también pienso que, pudiendo tener todo eso, no hay que conformarse con menos.
Gracias por la entrada, muy inspiradora.

Victoria Navarro Mateos dijo...

Muy buena reflexion, me ha encantado la entrada porque refleja muy bieb la realidad

Boris Mir dijo...

Hola Begonya!
Bueno, ya tengo dos charlas MÁS en mi lista TED de "ver más tarde"!
Muchas gracias!!

"Yo creo que cada docente es una idiosincrasia. Creo que cada docente está primariamente educándose a si mismo, y que si esta actividad es interesante resultará contagiosa para aquellos que lo rodean. Creo que cualquier proyecto educativo que no hace crecer al maestro es falso. Creo que el maestro es fundamentalmente un alumno, y que en el momento en que deja de serlo la filosofía de la educación tiene problemas."

Está copiado de El rinoceronte en el aula de Murray Schafer!!! :)
Aquí tienes todo el texto: El rinoceronte en el aula. Una verdadera maravilla.

Bueno, yo creo que todo se puede enseñar. Si se puede aprender, se puede enseñar. Claro que no todo se enseña y se aprende igual. Por ejemplo, yo aprendí mucho viendo trabajar a Josefina Miserachs, mi maestra de ser profesor, reparando en cómo daba sus clases y en su "relación pedagógica" con los alumnos. No todo está en los libros!

Seguimos en el camino: tampoco yo me conformo con menos!

Un abrazo muy fuerte,

Boris

P.S. Todavía no entiendo por qué no tienes un blog de reflexión pedagógica. Ya tardas! ;)

Boris Mir dijo...

Gracias, Victoria, por leer el blog y comentar.

Un saludo!

Boris

MEGUE dijo...

"...and we teach anyway"
Interesante reflexión sobre la humanidad de nuestra profesión, en sentido de ida y vuelta o reciprocidad. Enhorabuena por el blog

Boris Mir dijo...

A lo mejor resulta que, precisamente, enseñar de cualquier manera... no sirve para aprender.

Alguien escribió "¿Cómo me vas a enseñar, si no me amas?"

Gracias, Megue

Boris

Ligoakoma dijo...

Quienes nos encontramos en el tercer vértice del triángulo educativo --o sea, los padres-- agradecemos enormemente este trabajo que hacéis muchos docentes fuera del aula: las reflexiones pedagógicas. Nos permiten acercarnos mucho más al mundo que nuestros hijos viven a diario tantas horas, aprender, participar un poco más en definitiva de sus vidas.

Gracias por darle a vuestro trabajo esa dimensión.

Paty Cruz dijo...

Considero muy acertado su comentario y muy inspirador para las personas que a penas queremos comenzar a aprender a enseñar y a hacer una diferencia.

Boris Mir dijo...

Gracias a ti, Ligoakoma, por tu comentario.
La verdad es que escribo pensando en los colegas, aunque enseñar y aprender es cosa de todos.
Me alegro que pueda interesar a madres como tú.


Hola Paty!
A los maestros jóvenes se les suele recomendar este libro sobre la relación pedagógica:
VAN MANEN, Max (1991)
El tacto en la enseñanza. El significado de la sensibilidad pedagógica.
Barcelona. Ed. Paidós, 1998.
Creo que hay ediciones nuevas, pero este es el que tengo. :)
A mí, me gustó mucho!

Y también te recomiendo:
LA GARANDERIE, Antoine de (1984)
Le dialogue pédagogique avec l'élève
París, 1984; Editions du Centurion
Aunque está en francés! :)

Un abrazo y suerte con la docencia!

Boris

Toni Solano dijo...

Coincido contigo en la importancia de esa relación pedagógica docente-alumno, por encima incluso de otras virtudes más valoradas. Tu entrada me ha hecho recordar los ejes de mi pedagogía personal al inicio de mi carrera docente y que años después siguen ahí vigentes.

Alberto del Mazo dijo...

Boris, te cito y escribo sobre este mismo tema en mi blog, citando tu entrada: http://queduquequeducuando.blogspot.com.es/2013/05/y-si-no-les-gustas-tus-alumnos.html

Un saludo

Boris Mir dijo...

He leído tu texto, Antonio. Muy interesante. Propones proximidad, empatía, negociación y persistencia. Me parecen ejes relevantes para una buena relación pedagógica. Quizás yo no pondría perseverancia y añadiría otros: afecto, disponibilidad y respeto.
El tema daría para mucho!
Quizás podríamos listar los más relevantes entre todos... :)
Gracias por venir!

Boris Mir dijo...

¿Qué pasa si no les gusto? Creo que no pasa nada! :)
Es parte de mi trabajo porqué estoy en la educación obligatoria y, además, con adolescentes. Así que incluso si les gustas, lo disimulan un poco: dónde se ha visto que un adolescente hable bien de su profe en público...
En realidad, me conformo con que les interese el contenido y la dinámica de las clases. No de las mías, sino de las nuestras, puesto que las hacemos juntos. Eso ayuda bastante porqué no llevo todo el peso, ni hay una dirección única en el aula. Se trata de no poner el foco en "gustar o no gustar" y ponerlo en "interesante" y en "aprender".
Así trato de hacerlo, aunque no siempre con éxito.
Un abrazo y gracias por la referencia.