13.3.11

Buenas prácticas educativas

En un loable afán de introducir ejemplos específicos y tangibles de opciones pedagógicas o metodologías didácticas complejas se ha optado en muchos foros educativos por la difusión de “buenas prácticas”. Las llamadas buenas prácticas vienen a ser buenos ejemplos de algún principio más general o abstracto que es difícil de concretar o de llevar a las aulas.

El conocimiento y la difusión de buenas prácticas sirve para reconocer el mérito y buen hacer de nuestros colegas. Y eso, por sí solo, ya es una buena noticia ante la patente falta de reconocimiento o de meritocracia en la labor docente. Que esa difusión sirva, además, para mejorarnos profesionalmente exige mucho más que la simple presentación en jornadas, congresos o publicaciones.

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Tras la sugerente visión del trabajo de algún compañero o compañera docente surge un agridulce desencanto. Y no tanto por la incapacidad de uno de estar a la altura profesional de los mejores, como porque no es posible importar toda la tupida red de significados, de normas tácitas, de relaciones afectivas, etc. que emana de la praxis observada.

Porque las buenas prácticas siempre son contextuales: dependen en demasía del modelo didáctico implícito, de los rituales de cada aula o centro, de la personalidad del docente, de la tipología de los alumnos y alumnas, de los objetivos concretos de aprendizaje de cada disciplina.

Todas las prácticas docentes brillantes poseen una naturaleza propia, un vigor pedagógico y una energía latente que crean un verdadero “punto caliente” para el aprendizaje. Aunque pudiéramos reproducir las buenas prácticas de otros en nuestra aula, estas carecerían de la lógica del surgimiento que las engendra y en nuestro aquí y ahora serían artificiales y faltas de impulso.

Así que, ante una práctica excelente, la actitud enriquecedora quizás debería estar orientada a comprender los principios pedagógicos o metodológicos que la inspiran y a promover procesos propios, que surjan de nuestra especificidad. Nada de replicar, imitar o reproducir. Más bien inspirar nuevas prácticas a partir de la apropiación de los mismos principios que han tomado cuerpo en otra aula.

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Irene Rigau, nueva Consellera d’Ensenyament catalana, ha proclamado el inicio de una “tercera renovación pedagógica” y una de sus propuestas para llevarla a cabo consiste en recopilar las buenas prácticas de los mejores maestros y difundirlas entre el colectivo docente. También parece que la Associació de Mestres “Rosa Sensat” considera una de las cinco mayores prioridades actuales el reconocimiento de las buenas prácticas y aboga por su capacidad de contribuir a la “renovación pedagógica”. Creo que ambos sobrevaloran su potencial. Ojalá me equivoque.

12 comentarios:

Tere Plana dijo...

En primer lugar, muchas gracias por el post.
Las buenas prácticas son excelentes motivos de admiración pero de poco valen si detrás o al lado (talvez delante) no muestran un modelo pedagógico que podamos hacer nuestro o no.

Emilio Quintana dijo...

Las "buenas prácticas" no son más que otra de las cabezas de la hidra evaluatoria, camino de servidumbre de la educación.

eduideas dijo...

Tienes razón que el contexto es lo que hace una buena práctica aflore y tenga sentido pero muchas veces ver una actividad te da ideas para hacer una cosa similar, no igual, y en ese sentido cuanto más se divulguen mejor

Artur Tallada dijo...

Efectivament,

les bones pràctiques no són generalitzables. Són receptes pròpies adaptades a situacions de centre i d'aula concretes, ben amanides per un bon xef que és el mestre.

Em sembla bé que es recullin com a idees potencials o exemples d'èxit, però en cap cas que siguen generalitzades a totes les situacions.

Recollir bones pràctiques no serà suficient ..... hi ha que fer quelcom més !!

Artur

premiointernacional educared dijo...

Hola a todos

Enhorabuena por usar las TIC en la educación. ¿Conocen el Premio Internacional Educared 2011? Quizá les apetezca participar. Este año, se pueden presentar todo tipo de trabajos que supongan una aplicación didáctica de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Tienen toda la información en: http://www.educared.org/premiointernacional

Como verán, hay tres modalidades de participación (Docentes con alumnos, sin alumnos y Laboratorio de Herramientas) y varios Premios Especiales del Jurado, a los que pueden optar.

También les invitamos a unirse a nuestro canal de YouTube: http://www.youtube.com/user/PremioEducared

Un saludo,

Organización del Premio Internacional Educared 2011
Correo electrónico: premiointernacional@educared.org
Teléfono: 902.905.144
+34.981.975.621

Gabriela Sellart dijo...

Hace muchos años, hacía teatro. Y como el teatro formaba parte de mi vida, los juegos teatrales eran parte de mis clases. Para mis alumnos era toda una experiencia, de la cual hablaban incluso al año siguiente.
Mis compañeras siempre me pedían que les enseñara actividades. Sabía que esperaban instrucciones organizadas en "Step 1. Step 2". Yo era reacia a transmitirlas de ese modo porque sabía que no eran los juegos en sí lo que resultaba una "buena práctica", sino el hecho de que yo lo había vivido y desde ese lugar lo transmitía a mis alumnos. No dando instrucciones sino modelando una experiencia, la cual, a su vez, iba a ser diferente para cada alumno.
Algo parecido me ocurre con la web.

Boris Mir dijo...

Gracias a todos por vuestra lectura y por los comentarios.

Creo que Emilio focaliza el tema en un modelo de evaluación externa o institucional. Tampoco me gusta el “control ideológico” que subyace en muchos modelos de evaluación, pero creo que la función formativa y autorreguladora de la evaluación tiene aspectos positivos a los que no debemos renunciar. Por otra parte, ¿quién determina qué es una “buena práctica”? ¿La administración? ¿Los “expertos”? Sin duda, viejas servidumbres.

Por otra parte quisiera insistir en la imposibilidad de que la réplica de una buena práctica tenga verdadero potencial transformador, a pesar de sus ventajas en otros aspectos, como el reconocimiento. Precisamente, divulgar buenas prácticas parece más “efectivo y transversal”, pero sigue siendo un modelo fuertemente transmisivo. Como subraya Gabriela, tiende a la receta paso a paso, neutralizando el potencial de la situación y de tus alumnos, y empobreciendo la reflexión pedagógica.

Una apostilla para el Premio Internacional Educared 2011: ¿Cómo es posible que alguien dedicado al marketing on line de Telefónica utilice spam para promocionar un concurso? !Menuda contrapublicidad!

Rubén Nieto dijo...

Totalmente de acuerdo con el contenido del post. Es más, una vuelta a las recopilaciones de buenas prácticas podría suponer un retroceso importante, una condena a redescubrir continuamente el Mediterráneo.

Boris Mir dijo...

Rubén,

A veces incluso parece que la pedagogía lleva 100 años descubriendo el mismo Mediterráneo... Y algunos expertos en la web educativa todavía peor, a base de ignorar la tradición y las obras fundamentales de la pedagogía. Pero eso sería otro tema...

Gracias y un abrazo!

Boris

Alex Letosa dijo...

Hola!

En mi opinión, el compartir las llamadas "buenas prácticas" no son más que un golpe de aire fresco en nuestro proceso de creatividad constante, ya que nuestra profesión és un continuo de crear. Porque cambia el cliete, cambia la circunstancia, cambia el contexto y cambiamos nosotros. Ese es el kotivo por el que aquel material tan genial que creamos hace tres años no nos vale hoy, y tenemos que volver a crearlo. Si en una conferencia de buenas prácticas vemos una gran receta, pero que para tu cliente y contexto necesita cambiarle las especias y un ingrediente, no nos habrá facilitado muco la tarea. No es más que cooperar en nuestro abandonado y, a veces, muy poco valorado, trabajo docente de ultratumba.

Un abrazo, Boris!

Cristina Jiménez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cristina Jiménez dijo...

Creo que la dificultad para hacer un manual de buenas practicas en educación surge de la imposibilidad de enunciar reglas generales dada la materia prima con la que se trabaja.
Cada sujeto al que va dirigida la práctica educativa es único e irrepetible y además se desenvuelve en un contexto particular. Presenta, por tanto, sus propias características y particularidades y corresponde al educador, in situ, encontrar la manera de conectar con él para conseguir su objetivo. El objetivo puede ser el mismo pero, en absoluto, los métodos que llevaran al educador a conseguirlo.
Los grandes profesionales son personas extremadamente receptivas a esas necesidades individuales y con una gran capacidad de improvisación para, en su día a día, adaptar la rígida teoría de que disponen a esa extraordinaria singularidad: el alumno.

Por cierto, me encanta el nombre del blog. Yo acabo de empezar un blog sobre pedagogía para un trabajo de la universidad al que he bautizado de manera similar y esta similitud ha hecho que me acerque al tuyo.

Un saludo.