Fomentar la autonomía y la agencia del estudiante es un reto profesional difícil. Comparto algunas orientaciones fruto de nuestra experiencia, especialmente en un entorno basado en proyectos y centrado en el alumno, que es como trabajamos en el instituto Angeleta Ferrer de Barcelona.
1. Observar antes de intervenir. Observar las habilidades, confianza y experiencia de los estudiantes con la autonomía en las primeras sesiones. Si son nuevos en el aprendizaje autodirigido, será necesario proporcionar más estructura al principio y, después, ir liberando responsabilidades progresivamente. Pero, en general, ¡deja que los estudiantes se enfrenten con los retos antes de intervenir! Sobre todo, haz preguntas orientadoras en lugar de dar respuestas directas. 🙂
2. Normalizar los errores como parte del aprendizaje de la autonomía. Acepta que existe un tiempo (largo) para explorar y ofrecer sugerencias. Los estudiantes normalmente no harán lo que esperas: baja las exigencias y aumenta las expectativas. Procura utilizar estrategias de mentoría: escucha activa, reflexión y fomento de una reflexión más profunda. Acepta que dar un paso atrás a veces significa que los estudiantes van a fallar, pero es en estos momentos en los que se produce un aprendizaje de la autonomía y la responsabilidad.
3. ¡Actuar sobre el nivel organizativo y no en el del contenido! No tienes menos trabajo, tienes otro. Organiza y estructura la colaboración entre estudiantes, la retroalimentación y la autoorganización. El apoyo entre iguales y la inteligencia colectiva no se da en un espacio sin estructuras, andamios o rutinas de pensamiento, por ejemplo. Los estudiantes aprenden muchos unos de otros también y pueden ofrecerse entre ellos apoyo y también instrucción directa. Sí, la instrucción directa en sus manos es una poderosísima herramienta. Quien enseña aprende dos veces.
4. Establecer momentos estructurados para que los estudiantes reflexionen sobre su progreso. A veces es tan simple como preguntarse: ¿Qué está funcionando? ¿Qué es un reto? ¿Qué necesitas para ser más autónomo? Pero, sobre todo, no lo hagas en los últimos diez minutos de clase: ¡hazlo en los primeros de la siguiente sesión! Así, toda la sesión puede ser de reflexión sobre el aprendizaje, de metacognición y de toma de conciencia de las dificultades y las necesidades que tenemos como grupo. Esto es oro puro.
5. Dar verdadera autonomía en cuestiones centrales del aprendizaje. Cuanto mayor es la responsabilidad sobre el aprendizaje o el resultado, más opciones tienes de compromiso y desarrollo real de agencia. No va a crecer la autonomía y responsabilidad sobre los aspectos irrelevantes, que no comprometan el resultado. Es tierra yerma. Puedes empezar con pequeños pasos para introducir la autonomía de los estudiantes de forma progresiva, pero no lo hagas sobre temas irrelevantes del proyecto. Y cuando tomen la iniciativa, no dejes de celebrarlo y reforzar su autonomía.
6. Compartir con los estudiantes tu preocupación y reto como docente. Explícales que tú también estás aprendiendo a salir del rol “experto en un escenario” a un “guía a su lado”. No es un tópico, es una exigencia si tus estudiantes deben asumir responsabilidades. Pide que te ayuden a mejorar tu trabajo. Y participa honestamente de los momentos de reflexión sobre el proceso, compartiendo “tú” de aprendizaje, celebrando tus logros y lo que nos falta aprender colectivamente.
Estamos aprendiendo, no lo hacemos demasiado bien. Pero fomentar la autonomía y agencia del estudiante es uno de nuestros retos profesionales. Todos estamos aprendiendo.