30.10.16

Transformar la educación

La educación primaria debe preparar a los alumnos para dar respuestas innovadoras en una sociedad cambiante y en evolución constante. Los niños deben aprender a pensar y actuar de manera integrada, considerando las interconexiones e interrelaciones entre los aprendizajes. Hay que promover, de manera transversal, la adquisición de hábitos y valores para resolver problemas y situaciones desde cualquiera de las áreas curriculares; hay que fomentar la iniciativa, la creatividad, el espíritu crítico y el gusto por aprender, y hay que desarrollar la capacidad del esfuerzo y la cultura del trabajo.

El párrafo anterior está copiado literalmente del decreto que ordena las enseñanzas de la educación primaria en Catalunya. Podríamos rastrear este propósito, con formulaciones similares, en todos los decretos elaborados por el Govern de Cataluña. Emplazo al lector a relacionar la experiencia educativa de sus hijos en la escuela y los fines que aquí se apuntan. Muy probablemente pensará que la distancia entre el propósito y las prácticas en muchas escuelas catalanas es muy, muy grande.

Clase de música en Institut-Escola Les Vinyes
¿Cómo es posible que una escuela que plantea estas finalidades tenga una estructura curricular, un sistema de evaluación, una organización escolar, unas praxis de aula, unos equipamientos y espacios de aprendizaje... que no llevan a alcanzar estos objetivos? La enseñanza obligatoria que tenemos es diversa y rica, pero, con toda franqueza, queda muy lejos, en términos generales, de lo que apuntan los decretos educativos.

La innovación que necesitamos debe promover unas prácticas educativas avanzadas que produzcan realmente los resultados que queremos. No se trata solo de introducir nuevas metodologías o de digitalizar la escuela, ni tampoco de contraponer contenidos y competencias. Se trata de construir una escuela que forme realmente para la vida y que desarrolle capacidades y competencias como las que se apuntan. Que abandone, definitivamente, una visión academicista o basada en la instrucción para asumir un concepto diferente de éxito escolar. Que la calidad, la equidad o la excelencia que perseguimos se midan en relación con estas finalidades educativas y no a partir de medias numéricas del resultado de pruebas estandarizadas de competencias, por ejemplo.

Para que esto sea posible, habrá que hacer cambios en el rol y en las prácticas de docentes y de alumnos, en el desarrollo del currículo, en las formas de evaluación, en la gobernanza y organización de los centros y en los equipamientos y los espacios. Hablo de cambios profundos y no de ninguna otra innovación superficial.

Creando en Institut-Escola Les Vinyes
Naturalmente, esta responsabilidad de transformación es compartida, en distinto grado, por familias, docentes, administración y sociedad. Con seguridad harán falta un conjunto de acciones firmes y sistemáticas a diferentes niveles. Por supuesto que será necesario ir más allá de maestros osados ​​o de escuelas valientes que ya están apostando fuerte por estas transformaciones imprescindibles. Indudablemente, habrá que aumentar la inversión educativa, repensar la formación inicial y permanente, reformular el sistema de acceso de maestros y profesores, dotar de recursos a la autonomía de centro, favorecer los centros de alta complejidad, reducir la segregación escolar o revisar el rol de la inspección educativa, por poner ejemplos concretos. Hacerlo sin buenos ni malos, menos corporativamente, más colaborativamente.

Tengamos presente que el inmovilismo consolida el statu quo del sistema educativo catalán. Paraliza el cambio y es el aliado pasivo de un sistema que no da respuesta a las necesidades formativas y educativas de nuestros niños y jóvenes, que no ofrece experiencias educativas de calidad en todas y cada una de las escuelas del país. Así pues, necesitamos ser valientes y hacer de la innovación educativa una herramienta de transformación con el objetivo de ser coherentes con las finalidades que dictamina nuestro propio sistema educativo. Si los tiempos no son fáciles, no nos resignemos: tendremos que ser más creativos, más atrevidos.

No tengo ninguna duda de que la educación catalana tiene que cambiar en profundidad. Pienso que ya lo está empezando a hacer y que hay, en todos los estamentos y colectivos, agentes del cambio a los que hay que empoderar. Encontremos, pues, un consenso para el largo plazo y adoptemos acciones valientes para acordar discurso y praxis, para alcanzar conjuntamente, en toda escuela e instituto, la calidad, la equidad y la excelencia que ya proclamamos en nuestros decretos educativos. Que sea en esta generación o en la próxima depende bastante de todos nosotros: que transformar la educación sea una tarea colectiva, ilusionante y posible a la que todos tengamos el privilegio y el deber de contribuir.

Artículo publicado originalmente en El Periódico

5 comentarios:

ro dijo...

Totalmente de acuerdo. No entiendo que aparezca la innovación en los decretos educativos y de currículo y luego nos impongan unos contenidos. Pienso que los estándares de aprendizaje de los que tanto se habla se pueden lograr por múltiples caminos, pero luego hablar de evaluación a la manera tradicional, y de contenidos tradicionales hace que te veas abocado o a saltarte la ley o a no poder realizar en el aula lo que deseas para alcanzar esos estándares.

Saludos.

Otras Políticas dijo...

Aunque se quisiera cumplir la ley, los hechos cotidianos, el funcionamiento real de las personas y de las cosas, hacen imposible que se cumpla. Desde el momento en que un educador intenta enseñar a sus alumnos a partir de dónde están, no de dónde dice un boletín oficial que deberían estar; desde el momento que intenta proporcionarles lo que necesitan y favorecer su desarrollo; cuando busca e intenta poner en práctica las condiciones y las metodologías más adecuadas para que aprendan; en esta tesitura, no le queda otra opción que desobedecer. O, por lo menos, de apurar la ley, no dejando de hacer todo aquello que no esté explícitamente prohibido por ella.
http://www.otraspoliticas.com/educacion/desobediencia-escolar-2

Eva Llobet dijo...

Aprovechamos tu último post para anunciarte que tenemos un regalito para La Mirada Pedagógica en:

http://senderismonline.blogspot.com.es/2016/11/premio-liebster-blog-award.html

Anónimo dijo...

Una publicación muy interesante desde mi ámbito profesional, en el que debemos de luchar aun más por una educación sana y justa!

Alicia dijo...

Bajo mi punto de vista como futura pedagoga, es muy importante seguir indagando en la educación y la importancia de transformarla haciéndola más dinámica y justa.Aportando recursos más potentes y prácticos.Como pedagoga estoy muy interesada en temas relacionados con este post , puesto que es un tema muy actual, el cual nunca hay que dejarlo aparcado.