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21.3.09

La competencia digital, una propuesta

La propuesta que sigue trata de encontrar un equilibrio entre diferentes visiones existentes en torno al desarrollo de la competencia digital que emana de los nuevos currículums escolares de educación primaria y secundaria en Catalunya, que son muy parecidos a los del resto de España. Procura encontrar un equilibrio entre las visiones más atrevidas, como la de ISTE de Norteamérica, las más conservadoras, como la francesa del B2i, o la ya clásica visión del ICT del National Curriculum de Gran Bretaña. Y, a su vez, trata de ser ambiciosa pero simple, coherente, posible y realista respecto al aquí y ahora español.

La propuesta adopta el enfoque curricular de las competencias y su orientación de “competencia metodológica”, es decir, al servicio de los contenidos de las distintas áreas. Procura ser suficientemente global – cinco grandes dimensiones - y suficientemente concreta – dividida en cinco capacidades cada una - para servir de punto de partida para prácticas y aplicaciones en las aulas, procurando evitar la prescripción o la alfabetización basada en habilidades.

Una propuesta, solamente. Un punto de partida entre muchos otros.
Ojalá sirva para ayudar a alguien.




Actualización: Guillermo Lutzky ha añadido una dimensión institucional a la propuesta, advirtiendo del peligro de escolarizar (en el peor de los sentidos) a las nuevas tecnologías.
Y Anna García Sanz sugiere una comparación entre los cinco ámbitos propuestos y los cuatro que propone el Ministerio de Educación chileno (Mineduc).


Aunque es una propuesta personal, ha sido contrastada con varias personas, que mejoraron el documento inicial, y ha sido presentada al equipo de competencias digitales del ICE la Universitat de Lleida. A todos ellos les estoy muy agradecido.
Temo que pueda generar un debate, así que pido disculpas por no entrar en él en los comentarios que pueda suscitar el post. No tengo ninguna intención de llevar la razón en esto y muchísimo menos polemizar con nadie, sino de ser útil. Apenas tengo tiempo de atender el blog, así que espero vuestra comprensión: que nadie tome mi silencio como una forma de desinterés o de soberbia.

Casi pediría que las respuestas se transformen en posts en vuestros blogs. Seguiré la etiqueta “competencia digital” y me comprometo a publicar los enlaces en el cuerpo del post, actualizándolo en la medida de mis posibilidades. Muchas gracias.


12.10.08

Aprendizaje abierto

Tres conferencias (Esteve Almirall, Alberto Ortiz de Zárate, Michel Bauwens) + quince presentaciones breves + seis grupos de trabajo = 100 personas inquietas y creativas en UrbanLabs en Citilab. El todo no fue la suma de las partes. Probablemente, fue más. Aunque medir el conocimiento sea difícil.




La primera conclusión general que saco de las jornadas Urbanlabs es que contradicen la idea de que la eficacia consiste en cumplir una función con el mínimo de recursos posibles. Las propuestas más flexibles son sensibles a las interacciones y a los participantes. Brevemente: crean las condiciones para que el aprendizaje sea posible. Lo abierto, lo indeterminado, lo informal también es eficaz. Quizás también es innovador, aunque sabéis que desconfío mucho de esa palabra.

Gestionar este contexto es un reto. ¿En qué punto de un debate sobre aspectos relacionados con la educación digital, por ejemplo, nos precipitamos hacia la digresión o, contrariamente, nos encaminamos hacia una conversación exploratoria? ¿O, mejor aún, cuándo este diálogo se convierte en discusión racional en la cual la discrepancia aporta valor? ¿Cuál es la mínima intervención necesaria para ser verdaderamente facilitador en la gestión de este proceso comunicativo? Personalmente, aposté por favorecer que cada persona pudiera intervenir, aun en detrimento de la maduración de algún proyecto y de la orientación a resultados tangibles. Quizás una sobrevaloración de lo personal del aprendizaje, quizás una incapacidad propia para hacerlo.

Orientar una actividad abierta a una función introduce de facto una selección. Dejar confluir múltiples iniciativas con la esperanza de que se enriquezcan mutuamente es otra opción. No soy la persona indicada para determinar si lo logramos... Sin embargo, la interacción compleja y abierta suele convertir todo traspaso de información en conocimiento y, quizás, en valor para los asistentes.

Creo que la evaluación de los aprendizajes es imposible en términos de conocimiento. No solamente por el mero hecho de la existencia de los conocimientos puramente tácitos, sino porque lo aprendido permanece invisible, en la caja negra, hasta que no se encarna en nuevas capacidades... Por lo que he leído hasta ahora, quizás la sensación general es que así fue, aunque, hoy por hoy, no tengamos manifestaciones tangibles más allá de una agenda personal de nuevos contactos o una expansión del wiki y los comentarios en la red.

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Quizás llegaran lectores no habituales a este blog, directamente del grupo de educación digital (¡Gracias por tu aportación!) o bien arrastrados por las etiquetas de la red: sabed que aquí predomina el sesgo pedagógico, así que otras lecturas de las jornadas serán más ajustadas a derecho que las nuestras...
Sed bienvenidos!